Inteligencia
Emocional

siguenos en facebook siguenos en Google+ siguenos en Twitter 
 
   
La resiliencia y la educación



LA RESILIENCIA EN LA EDUCACIÓN
resiliencia

Dra. Elvia Marveya Villalobos Torres
Universidad Panamericana. Facultad de Pedagogía
Coordinación Editorial
mvillalo@mx.up.mx
Lic. Edith Castelán García
Universidad Panamericana. Facultad de Pedagogía
Coordinación Bolsa de Trabajo y Graduados
ecastela@mx.up.mx

1
1. Introducción
Reflexionar hoy sobre la resiliencia nos permite conceptualizarla y valorarla con una perspectiva renovadora, concibiéndola como la capacidad de la persona humana de sobreponerse a los riesgos de la existencia no sólo superándolos sino desarrollando al máximo su potencial, proceso realizable a través de la construcción de una Pedagogía preventiva resiliente.

2
2. Concepto de resiliencia
Del campo de la psicología y la psiquiatría se transfirió a la pedagogía el concepto de resiliencia, así como sus imbricaciones en el desarrollo de las personas ante la adversidad y el caos, que es lo que prevalece hoy día. Hoy se asiste a una aparente descomposición de lo social, enraizado en lo personal y lo familiar.
La resiliencia en esencia es la capacidad de recuperarse, sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad y de desarrollar competencia social, académica y vocacional pese a estar expuesto a acontecimientos adversos, al estrés grave o simplemente a las tensiones inherentes al mundo de hoy.1 En la actualidad todo docente y estudiante, y de hecho toda persona, niño, joven, maduro o anciano, requiere desarrollar resiliencia.
La resiliencia en educación es la capacidad de resistir, es el ejercicio de la fortaleza, como la entienden los franceses: “courage” para afrontar todos los avatares de la vida personal, familiar, profesional y social. El término “resiliente” se ha adoptado en cierta forma en lugar de: invulnerable, invencible y resistente. La acepción de “resiliente” reconoce el dolor, la lucha y el sufrimiento implícitos en el proceso. El concepto de la resiliencia se aleja del modelo médico del desarrollo
humano basado en la patología y se aproxima a un modelo pedagógico proactivo basado en el bienestar, el cual se centra en la adquisición de competencias y eficacia propias. Es necesario explorar las fuentes de la fortaleza personal, considerando que la perfección de la fortaleza es la constancia, la capacidad de acometer y resistir. El proceso de adquirir resiliencia es de hecho el proceso de la vida, dado que toda persona requiere superar episodios adversos de estrés, trauma y rupturas en el proceso de vivir, sin quedar marcado de por vida y ser feliz. Y de esta forma resulta
coincidente con la Pedagogía al reconocerse que ésta es la ciencia que enseña a vivir bien la vida, aceptando el sufrimiento que conlleva.
El término resiliencia tiene su origen en el latín, resilio que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar. El término se utiliza en física. Expresa la cualidad de los materiales a resistir la presión, doblarse con flexibilidad, recobrar su forma original, no deformarse ante presiones y fuerzas externas y su capacidad de resistencia al choque.
Para la educación el término implica, lo mismo que en física, una dinámica positiva, una capacidad de volver hacia adelante. Sin embargo la resiliencia humana no se limita a resistir, permite la reconstrucción. La resiliencia en educación está concebida como un resorte moral, y se constituye en una cualidad de una persona que no se desanima, que no se deja abatir, que se supera a pesar de la adversidad.
La educación compleja de hoy es un proceso que presenta las mismas características del pensamiento y del hombre de nuestra época: multidimensional, abierto siempre a una transformación cada vez más compleja que le exige cumplir con su tarea existencial: instaurar su diferencia y construir su singularidad. Es necesario escuchar menos sobre la susceptibilidad que se tiene ante el daño y más sobre la capacidad de sobreponerse a las experiencias de la adversidad:
el estrés, el trauma y el riesgo en la vida personal, que incluye abusos, pérdidas y abandono, o simplemente las tensiones comunes de la vida.

3
3. Resiliencia y educación
Factores de riesgo: son cualquier característica o cualidad de una persona o comunidad que se sabe va unida a una elevada probabilidad de dañar la salud física, mental, socio emocional o espiritual.
Factores protectores: son las condiciones o los entornos capaces de favorecer el desarrollo de personas o grupos y, en muchos casos, de reducir los efectos de las circunstancias desfavorables.
Factores protectores externos: se refieren a condiciones del medio que actúan reduciendo la probabilidad de daños: familia extensa, apoyo de un adulto significativo o integración laboral y social.
Factores protectores internos: están referidos a atributos de la propia persona: autoconcepto, seguridad y confianza en sí misma, facilidad para comunicarse, empatía. Personas resilientes: son las que a pesar de estar insertas en una situación de adversidad, o verse expuestos a un conglomerado de factores de riesgo, tienen la capacidad de utilizar aquellos
factores protectores para sobreponerse a la adversidad, crecer y desarrollarse adecuadamente, llegando a madurar como personas competentes, pese a los pronósticos desfavorables.
La resiliencia no debe considerarse como una capacidad estática, puede variar a través del tiempo y las circunstancias. Es el resultado de una armonía entre factores de riesgo, factores protectores y la personalidad del ser humano. La persona puede “estar” más que “ser” resiliente. La naturaleza de la resiliencia es eminentemente dinámica, así como el autoconcepto y puede considerarse como la adaptación psicosocial positiva.
resiliencia La resiliencia es una técnica de intervención educativa, sobre la cual es necesario desarrollar una
reflexión pedagógica: la resiliencia permite una nueva epistemología del desarrollo humano,
enfatizando el potencial humano. En esencia es una nueva mirada sobre viejos problemas del
hombre. El riesgo siempre ha estado presente y, desde una Pedagogía preventiva es necesario
estudiar todos los factores protectores, que se les pueden brindar a las personas para afrontar el
riesgo y salir avantes de él.
El estudio del “riesgo” en la vida de los profesores y de los alumnos y la detección de una infinidad de “factores de riesgo” han contribuido a crear una sensación de desaliento respecto de los niños y jóvenes. Incluso se ha llegado a pensar que los riesgos generalizados en la vida de los niños, (sin duda una realidad) condenan inexorablemente a una creciente cantidad de jóvenes a desarrollar consecuencias negativas: deserción escolar, bajo aprovechamiento, adicciones.
Los estudiantes resilientes encontraron a un docente favorito que se convierte en un modelo de rol positivo para ellos; un maestro especial que ejerce una fuerte influencia en sus vidas, brindándoles calidez, afecto, trato con tono humano, sobre todo les enseña a comportarse compasivamente. Innegablemente a los estudiantes resilientes les gusta la
escuela y la convierten en su “hogar fuera del hogar”, en un refugio de su ámbito familiar disfuncional.
Las escuelas con directivos y maestros resilientes son exitosas y tienden a mantener estándares académicos elevados, a suministrar retroinformación eficaz que ayuda a los estudiantes ofreciéndoles posiciones de confianza y responsabilidad. Los educadores conscientes de su responsabilidad en su gobierno de clase pueden fomentar la resiliencia en sí mismos, en el aula y entre los estudiantes. La clave fundamental es que la escuela sea capaz de ofrecer los reforzadores de los factores protectores en la vida de los estudiantes y de los docentes. La responsabilidad del maestro es detectar a los estudiantes “en riesgo” y ayudarles a construir su resiliencia.
En toda institución educativa el profesor tiene una función de guía, mediador y facilitador de aprendizajes significativos. La resiliencia está en relación directa con los ambientes de aprendizaje y cómo afectan a su desarrollo. Si el profesor genera un ambiente de aprendizaje amable y agradable con tono humano, logrará que los estudiantes estén motivados y puedan ver en su quehacer diario una realización personal. El humor, la fantasía, el 4 afecto, la aceptación de sí mismo, la ilusión, la alegría, el amor, la generosidad, el optimismo realista, la esperanza, son destrezas que pueden ser enseñadas, aprendidas y desarrolladas.
La pedagogía resiliente favorece el movimiento continuo de la armonía entre riesgo-protección, abriendo a la persona del educador y del educando nuevas experiencias, pero en su contexto de seguridad y teniendo en cuenta sus límites. El estudiante podrá de manera progresiva aumentar su capacidad de luchar, de defenderse y no se arredra frente a la adversidad de los desafíos para construir su vida en circunstancias variadas ya sean positivas o negativas.
La resiliencia en educación caracteriza a aquellas personas que a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo se desarrollan psicológicamente sanas y con éxito, sin consecuencias negativas o perturbadoras a largo plazo creando en ellos la propia autorregulación y no la imposición de normas externas de autoridad.
La resiliencia es un concepto con un enorme potencial para todos aquellos profesionales de la educación que trabajan sobre el terreno, permitiendo sistematizar y poner en práctica aquello que se hace de forma cotidiana para el bienestar de los estudiantes.
La resiliencia se propone como una definición pragmática, que hunde sus raíces en las realidades educativas, con la finalidad de desarrollar habilidades para surgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva. Para Grotberg la resiliencia es la capacidad humana universal para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e incluso ser transformado positivamente por ellas. Para Egeland, Carlson, Sroufe la resiliencia es el desarrollo de competencias a pesar de la adversidad.
Son dos los componentes esenciales de la resiliencia: la resistencia frente a la destrucción, asimismo la capacidad para proteger la propia integridad bajo presión y más allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles (Vanistendael y Lecomte, 2002).
El concepto incluye además, la capacidad de una persona o sistema social de afrontar adecuadamente las dificultades, de una forma socialmente aceptable.
Para Cyrulnik (2002) la resiliencia es un proceso, un conjunto de fenómenos armonizados, en el cual la persona afronta un contexto, afectivo, social y cultural. También la define como el arte de navegar en los torrentes.
La resiliencia como combinación de factores que permiten a la persona afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida, se caracteriza por un conjunto de procesos sociales intrapsíquicos que posibilitan tener una vida sana, viviendo en un medio insano.
resiliencia La naturaleza de la resiliencia es dinámica, es la armonía entre los factores personales, familiares,
sociales, protectores y de riesgo. No es un estado estático, definido y estable, es un camino de
crecimiento. La tarea educativa es estudiar los procesos de la resiliencia, considerando todas y
cada una de las dimensiones de la persona humana.
La resiliencia la construye la persona humana en función de sí misma y del contexto. Es un proceso
complejo donde interviene directamente la voluntad y
las competencias afectivas.
Así la resiliencia demuestra que no existe ningún determinismo genético o del medio ambiente en la persona humana. La resiliencia es el medio para abrir el campo a la creatividad y al correcto ejercicio de la libertad, requiere mantener viva la curiosidad, atreverse a experimentar, abrir los sentidos y la mente a la paradoja, usar la lógica y la imaginación
y ser responsable de sí mismo. La resiliencia es la condición para desarrollar una pedagogía preventiva, alternativa a la tradicional de riesgo, basada en el respeto y la aceptación incondicional del otro, considerando el derecho al afecto de todo ser humano. Vivir el amor y la afectividad unido al desarrollo de características que revelen la capacidad de una persona de resistir la adversidad y salir fortalecido de ella, son una puerta de entrada para emprender una reflexión sobre los elementos orientados a favorecer conductas socioafectivas en el contexto escolar a considerar en
la prevención, y convertir el cariño y la afectividad en reconstituyentes terapéuticos de experiencias presentes y futuras.
La resiliencia se manifiesta como un proceso de acción sistemática en el que intervienen diferentes 5 factores para promover el desarrollo integral de la persona a pesar de sus condiciones de vida difíciles, siendo clave el contacto humano (entendimiento y palabra), los afectos y la solidaridad, sin perder contacto con la realidad.
La resiliencia es un continuo que refuerza las opciones y oportunidades de las personas mediante la aplicación de sus capacidades y recursos internos para enfrentarse a situaciones de riesgo que pueden poner en peligro a las personas, sobre las capacidades personales para afrontar las dificultades, poniendo en juego sus aptitudes. Las investigaciones en resiliencia han cambiado la percepción del ser humano, pasando de un modelo centrado en el riesgo, a un modelo de prevención basado en las potencialidades, en los recursos que el ser humano posee y en relación con su entorno. (Manciaux et al, 2003).
Este modelo consiste en reconocer que los seres humanos están desprotegidos y son vulnerables ante la fuerza de un evento que en sí mismo puede causar daño, pero paralelamente todas las personas poseen un escudo protector que es la resiliencia, lo que evitará que esas fuerzas actúen inexorablemente sobre las personas, porque sirve como filtro que atenúa los posibles efectos de esos sucesos y en ocasiones, logra transformarlos en factores de protección, así la amenaza se convierte en oportunidad.
El profesional de la educación requiere centrar su atención en los factores protectores, que son los recursos con que cuentan aquellos con quienes se pretende trabajar, más que en los factores de riesgo. Una actitud mental basada en este modelo, permite reconocer en las personas la capacidad de ayudarse a sí mismas y convertir al maestro o profesional de la enseñanza en un apoyo, un guía y compañía eficaz para ellos que les permita salir adelante porque se basa en las fortalezas y oportunidades que ofrecen ellos mismos y su realidad, motivándoles para actuar en beneficio propio, lo que les permite llenarse de esperanza y tener expectativas altas en relación con el proceso de recuperación y aprendizaje.
La resiliencia en educación es un proceso de superación de la adversidad y de responsabilidad social. La tarea pedagógica es el diseño de acciones preventivas tanto individuales, grupales e institucionales, pero una prevención en donde la percepción de las personas sea concebida con recursos para desarrollar su propia resiliencia y ser un recurso para otro. 6

4. Pilares educativos de la resiliencia
1. Enriquecer los vínculos. Implica fortalecer los vínculos positivos. Aquí la alteridad juega un papel definitivo al reconocer su ego frente al alter (el otro). Asimismo ayudar al alumno a la vinculación con el rendimiento escolar y académico conectando a cada uno con su estilo de aprendizaje preferido.
2. Fijar límites claros y firmes. Establecer con claridad las expectativas que se tienen del estudiante, en su aprovechamiento y comportamiento escolar. Enseñarle a asumir las consecuencias de sus actos. Asimismo ayudarle a vivir en congruencia y unidad de vida.
3. Enseñar habilidades para la vida. Como la cooperación, resolución de conflictos, estrategias de resistencia y asertividad, habilidades de comunicación, competencias para la resolución de problemas y adoptar decisiones asumiendo la responsabilidad y un manejo sano del estrés. Estas estrategias, cuando se enseñan y refuerzan en forma adecuada, ayudan a los estudiantes a afrontar los avatares de la vida. Asimismo es necesario crear un ambiente que procure el aprendizaje de los estudiantes y ayudar a los docentes a participar de interacciones eficaces en la
institución educativa.
4. Brindar afecto y apoyo. Esto implica proporcionar respaldo y aliento incondicionales. Para superar la adversidad se requiere la presencia del afecto y de la ternura. Este afecto no necesariamente se refiere al de la familia, puede ser que lo brinden los docentes, vecinos, amigos, hasta las mascotas pueden ser un buen asidero para la construcción de la resiliencia. Las reformas educativas que se está realizando, la misma reconoce que un ambiente afectivo es esencial como base de sostén para el éxito académico. Los estudiantes se esfuerzan más y hacen más cosas
para personas a las que quieren y en quienes confían.
5. Establecer y transmitir expectativas elevadas. Las expectativas tienen que ser elevadas y es necesario que a los estudiantes se les presenten y se analice el futuro, porque al no presentárseles esperanzas realistas de realización de sus deseos, con la finalidad de tener motivadores eficaces, no visualizan y luchan por conseguir lo que se planteó como expectativa alta lo cual repercute en su comportamiento al asumir bajas expectativas para ellos mismos. Lo mismo sucede con los docentes o el personal de la institución educativa, que critica el hecho de que sus competencias y
su potencial, a menudo no se reconocen o se subestiman.
6. Brindar oportunidades de participación significativa. Esta estrategia significa otorgar a los estudiantes, a sus familias y al personal docente una alta cuota de responsabilidad por lo que ocurre en el centro educativo, dándoles oportunidades de resolver problemas, tomar decisiones, planificar, fijar metas y ayudar a otros. Este medio de construir resiliencia ayuda al cambio que se solicita por los agentes certificadores de las instituciones educativas como el que la enseñanza sea de mediación, el currículo más pertinente y atento al mundo real, las decisiones se tomen en trabajo colegiado y se realice academia entre los docentes.


5. Conclusiones
El acto de resistir que se propone con la resiliencia, exige crearse a sí mismo, instaurar la diferencia personal, construir la singularidad, la educabilidad.
El sólo resistir ayuda a modificar las situaciones, por lo tanto la resiliencia forma parte de un factor de la condición humana. La resiliencia hoy está sobredimensionada porque en esta sociedad del riesgo la reacción inmediata es la resistencia y por lo tanto es una reacción de la sociedad actual, pero al sobredimensionar la resiliencia se trata de dimensionar el acto de resistir que es eminentemente un acto volitivo y las personas se marcan consignas: “ahora sí voy a cambiar”. Este cambio que se plantea de manera real requiere de una estructura de conducta, de pensamientos, de hábitos; no se toma la decisión si no se está acostumbrado a mantener hábitos, a desarrollar conductas, a controlar rutas o incluso hasta llevar una vida con base en metas y objetivos, a saber elegir, a tomar una decisión, si todo esto no tiene asidero en la estructura de la persona humana, que no se puede mantener cuando carece de un sentido de respeto, de consideración y aprecio por sí mismo.
El acto volitivo se genera porque se tiene estructurada la voluntad como capacidad específicamente humana. La capacidad no está tanto en decir sí o no, si no se tiene disciplina, si no se tiene capacidad de resistencia, si no se está acostumbrado a cumplir. La estructura volitiva es indispensable, sin ella no hay manera de avanzar.
Resiliencia sí es una salida, pero una salida cuando se ha recorrido el camino de confrontación, de entendimiento, de construcción, de gobierno de sí mismo.
Es necesario también evitar los fantasmas que crea la imaginación, los deseos pulsión, los apetitos, los recuerdos, los traumas, que al no identificar, mucho menos gobierna.
Resiliencia sí es salida pero cuando se ha realizado la construcción de sí mismo, de forma congruente, de manera disciplinada, siendo sensato y prudente al elegir.
¿De dónde se obtiene la fuerza para resistir? Si el riesgo es la causa, la resistencia es el efecto, por ende se constituye una relación causal que es la resiliencia que posibilita adaptarse, sobreponerse y recuperarse de la adversidad.
Es necesario desconfiar y cuestionarse sobre estos conceptos porque pareciera que los planteamientos están dados desde lo cambiante de la persona. Y efectivamente depende de los cambios, pero los de siempre, los perennes; lo permanente de la persona, su esencia, se manifiesta en su capacidad de pensar, de reflexionar, y resistir, ser resiliente, no es suficiente porque es sólo un medio. Lo fundamental es el fin, el para qué, que marca finalidades, metas,
objetivos.
Resistir es una estrategia que le permite a la persona crear para llegar a su autonomía. Resistir es crear las condiciones. Y el proceso de creación es positivo, pero la resiliencia es el medio para conseguir la obra personal, de cada quien, que son sus finalidades, metas, objetivos, propósitos, lograr el fin mismo del hombre, vivir en plenitud, no haciendo cosas buenas, sino siendo buena persona, es necesario hacer cosas buenas para alguien, para sí mismo, para los otros. De lo
contrario la resiliencia se convierte en una doctrina del sobreviviente (Reality show).
Se trata realmente de aprender a vivir con conocimiento de causa y lograr el mayor gobierno de la propia vida, para afrontar los embates externos para realizar y resistir lo que cada persona se propone como fin. La clave es instaurar la diferencia y construir la singularidad. No hay resiliencia si no hay un “quiero vivir mejor”, “quiero ser una mejor persona”. 8

6. Bibliografía
• AUBENAS, F., et al.
Résister, c’est creer La Découverte, Paris, 2002.
• CYRULNIK, Boris
Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida Gedisa, Barcelona, 2002.
• CYRULNIK, Boris, et al. El realismo de la esperanza Gedisa, Barcelona, 2004.
• GIDDENS, Anthony Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas Taurus, España, 2000.
• HENDERSON, Nan, et al. Resiliencia en la escuela Paidós, Argentina, 2005.
• MANCIAUX, M. (comp.) La resiliencia: Resistir y rehacerse Gedisa, Barcelona, 2003.
• MELILLO, Aldo, et al. (Compiladores) Resiliencia y subjetividad. Los ciclos de la vida. Paidós, Argentina, 2004.
• MUÑOZ GARRIDO, V. et al., Educar para la resiliencia, in, REVISTA COMPLUTENSE DE EDUCACIÓN, Vol. 16 Núm. 1 (2005) p. 107-124.
• Organización Mundial de la Salud, Estado de Arte en Resiliencia, Julio de 1997.
• Organización Mundial de la Salud, Manual de identificación y promoción de la
resiliencia, Septiembre de 1998.
• VANISTENDAEL, S., et al. La felicidad es posible. Despertar en niños maltratados la confianza en sí mismos:
construir la resiliencia. Gedisa, Barcelona, 2002.
• IRESIE
Banco de Datos sobre la Educación en Iberoamérica (descriptor: “Resiliencia y Educación”)
• ELICHIRY, NORA «El Sujeto Educativo en las Prácticas de Investigación Psicológica». PROPUESTA
EDUCATIVA. (ARGENTINA), Vol: 12, No: 25, Mes: OCT, Año: 2002, Págs: 5-7.
• FULLANA NOELL, JUDIT
«La búsqueda de Factores Protectores del Fracaso Escolar en niños en situación de
riesgo mediante un Estudio de Casos». Revista de Investigación Educativa. (ESPAÑA),
Vol: 16, No: 1, Año: 98, Págs: 47-70.
• KOTLIARENCO, MARIA ANGÉLICA; PARDO, MARCELA
«Algunos alcances respecto al sustento biológico de los comportamientos resilientes».
la Educacion: Revista Interamericana de Desarrollo EDUCATIVO. (ESTADOS
UNIDOS), No: 134-135, Año: 2000, Págs: 1-7.
• LAMAS ROJAS, HÉCTOR; LARA GUTIÉRREZ, MARTHA
«Sobre el concepto De Resiliencia». EDUCACION. (CUBA), No: 93, Mes: ENE-ABR,
Año: 98, Págs: 12-13.
• LLOBET, VALERA
«Chicos de la calle: Incertidumbres posibles». ENSAYOS Y EXPERIENCIAS.
(ARGENTINA), Vol: 6, No: 32, Mes: MAR-ABR, Año: 2000, Págs: 30-41.
• MARTIÑA, ROLANDO
«Escuela y familia. Una alianza necesaria». REVISTA IBEROAMERICANA DE
EDUCACION. (ESPAÑA), No: 32, Mes: MAY-AGO, Año: 2003, Págs: 231-233.
• PESCE, RENATA P.
«Risco e protecao: em busca de um equilibrio promotor de Resiliencia». PSICOLOGIA:
9
TEORIA E PESQUISA. (BRASIL), Vol: 20, No: 2, Mes: MAI-AGO, Año: 2004, Págs:
135-143.
• SANTOS PRECIADO, JOSE IGNACIO; VILLA BARRAGÁN, JUAN PABLO; GARCÍA
AVILÉS, MARTHA ANGÉLICA; LEÓN ÁLVAREZ, GRACIELA; NICOLAS AVIÑA, LIDIA;
NAKAMURA LÓPEZ, MIGUEL ANGEL; VERAS GODOY, MIRIAM, TAPIA CONYER,
ROBERTO
“Enfrentando el Reto... Hacia un Programa Nacional de Atención a la salud de la
adolescencia en México 2001-2006”. GACETA MÉDICA DE MEXICO. (MÉXICO), Vol:
139, No: 4, Mes: JUL-AGO, Año: 2003, Págs: 337-346.
• HENDERSON, N., et al., Resiliencia en la escuela, P. 26. 27.
vid: GIDDENS,A. Un mundo desbocado, P. 33-48.
Es necesario estudiar el libro de HENDERSON, N. puesto que estas estrategias están
analizadas y fundamentadas para el logro de escuelas resilientes, directivos resilientes,
profesores resilients, estudiantes resilientes


Facebook
Compartir en Facebook
twitter
Compartir en Twitter
google+
Compartir
en Google+

 

VOLVER A INTELIGENCIA EMOCIONAL