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Dharama y enfermedad
 




Numerosas son las razones por las que enfermamos. Pero cada vez que un malestar ataca el cuerpo físico, sin duda hemos comenzado antes a albergar algún sentimiento en nuestro interior que nos ha sacado de nuestro centro, de nuestra armonía natural: preocupaciones, dudas, enojos, inseguridad...
Sin embargo, si somos capaces de entender el mensaje que nuestro cuerpo nos envía, ese "¡Basta de pensar así, o de proceder de ese modo!" sería mucho más fácil recuperar nuestro estado saludable.
La filosofía oriental se basa en el principio de que toda causa tiene un efecto. La enfermedad es el efecto de no cumplir con lo que nuestro interior nos manda, con nuestra vocación, nuestro Dharma. Cuando esto sucede, alguna parte de nuestro ser vive como si anduviera a contramano, pero no logra explicárselo a nuestra mente, de modo que el recurso que le queda es provocar en el cuerpo un daño visible que nuestra mente racional pueda entender con rapidez. Si aún así la mente insiste con la actitud o el pensamiento, es de esperar que el daño aumente o se manifieste de algún otro modo más fuerte. Las señales se tornan más y más fuertes para darle la posibilidad al ser racional de cambiar de actitud.
Es posible entender de este modo, que ante cualquier indicio de enfermedad, deberíamos analizar qué es lo que estamos haciendo en contra de nuestro Dharma, qué pensamiento nos está sacando de nuestro centro, cuál es la actitud en nuestro proceder que deberíamos cambiar para sentirnos de nuevo en armonía con nosotros mismos, qué permiso no nos estamos dando para que nuestro cuerpo se enoje de tal manera.
Cuando dejamos de buscar las causas a nuestro alrededor y miramos hacia adentro, habremos descubierto el verdadero y único modo de hacer las paces con nosotros mismos. Descubrir la causa que esta provocando un efecto no deseado en el organismo, y permitir que la energía se reacomode de a poco, es una increíble herramienta de la que cada ser dispone. Es menester mantener la paz hasta que pase la tormenta, para luego reemprender el camino en forma diferente hacia nuestro Dharma, habiendo capitalizado una nueva experiencia, con la seguridad y la paz interior necesarias para saber que ante cualquier desequilibrio del pensamiento, el cuerpo es un fabuloso aliado que puede ir "soplándonos" en qué punto nos equivocamos en el camino, y cómo hacer para volver a tomar el sendero apropiado para llegar a nuestro objetivo en la tierra.

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