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Quién soy? es una pregunta que nos hacemos frecuentemente y aunque
parezca simple de contestar, requiere un conocimiento profundo de nosotros
mismos. Un instrumento que sirve para ello es el eneagrama, que da respuesta
a las interrogantes de carácter espiritual que el hombre se plantea
desde que empezó a razonar, y que al integrar creativamente la
espiritualidad con los aportes de la sicología, ha favorecido su
conocimiento y utilización como herramienta privilegiada para el
autoconocimiento, el acompañamiento formativo, la dinámica
de grupos y el trabajo en equipo.
La palabra "enneagramma" es de origen griego y significa nueve
puntas.
Alude al símbolo caracterizado por una circunferencia con nueve
puntos de referencia. Sus orígenes parecen remontarse a más
de dos mil años y lo desarrollaron los sufis, musulmanes piadosos
que profundizaron su relación con Dios a través de la oración.
Esta teoría de personalidad se afianza en una tradición
religiosa que integra la sicología de la espiritualidad, quizás
esa sea la razón por la que la han ido adoptado sicólogos
y religiosos.
-Es un itinerario de conocimientos tanto en lo psicológico como
en lo espiritual. Junto con él vamos descubriendo nuestras fortalezas
y debilidades y en base a eso podemos ir haciendo el propio camino de
crecimiento en un corto período de tiempo -dice la profesional
experta en el tema.
Debido a que con el eneagrama se pueden descubrir muchos detalles importantes,
a veces omitidos por nosotros en nuestra personalidad, se recomienda extremo
cuidado en la forma en que se le trabaja.
-El eneagrama como teoría de personalidad es un instrumento para
clarificar la verdad sobre sí mismo. No es un oráculo, más
bien ofrece claves para entender los secretos de la personalidad. De hecho,
no elegimos nuestra personalidad. Cada persona se hace consciente de ella
y la acepta. Con el tiempo nos damos cuenta de que a lo largo de la vida
no cambia nuestra esencia, lo que ocurre es que la persona va conociendo
sus características de personalidad y las empieza a manejar a voluntad
-explica la sicóloga María Elvira Calcagni.
Esta teoría de personalidad se afianza en una tradición
religiosa que integra la sicología de la espiritualidad, quizás
esa sea la razón por la que la han ido adoptado sicólogos
y religiosos.
-Es un itinerario de conocimientos tanto en lo sicológico como
en lo espiritual. Junto con él vamos descubriendo nuestras fortalezas
y debilidades y en base a eso podemos ir haciendo el propio camino de
crecimiento en un corto período de tiempo -dice la profesional
experta en el tema.
Debido a que con el eneagrama se pueden descubrir muchos detalles importantes,
a veces omitidos por nosotros en nuestra personalidad, se recomienda extremo
cuidado en la forma en que se le trabaja.
-Nuestra intimidad se debe cuidar y respetar. Lo ideal es que la persona
que quiere saber su eneagrama lo haga en un taller con personas que se
conocieran y bajo la asesoría de un guía. Esto, porque lo
primero que ocurre es que uno tiene un ideal de lo que quisiera ser como
persona y al principio te visualizas de esa manera. Pero a medida que
avanzas, la verdadera personalidad va aflorando. No es fácil descubrir
quiénes somos, incluso puede llegar a ser doloroso.
El eneagrama hace mirar descarnadamente fortalezas y debilidades. Pero
no hay tipos de personalidades mejores que otras, todos somos necesarios.
El mundo necesita personalidades distintas -explica.
Si bien en los talleres se utilizan ejercicios que sirven para descubrir
los secretos del eneagrama; también se puede recurrir a libros.
Según la profesional, el peligro de elegir ese camino está
en "responder de acuerdo a cómo nos gustaría ser y
no a cómo realmente somos".
El eneagrama en el proceso de desarrollo de la personalidad postula la
existencia de tres centros de energía: la cabeza, el corazón
y las entrañas. Y para saberlo se acostumbra a preguntar: ¿qué
siento?, ¿qué pienso? y ¿qué hago?
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