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El Talento de manejar nuestras energías




El talento de manejar nuestras energías

nuestras energías

Todas nuestras acciones son manifestaciones energéticas que se rigen por la tercera ley de newton, la ley de causa y efecto.

¿No sería genial aprender y saber cómo conservar y manejar la energía dentro y fuera de nosotros, así como, qué responsabilidad energética individual podríamos tener si quisiéramos tener una vida más plena, sana y feliz?

Comparto cosas leídas y otras ya des-aprendidas . . .

Texto: María Inés del Solar

La energía no se crea, no se destruye, ni desaparece. Simplemente es, está y se transforma constantemente en energía buena o energía mala. Esa es una ley universal, y por esta ley universal es que no existe la maldad ni el pecado, lo que existen son oportunidades energéticas cargadas de amor o de no amor. El Instituto de HeartMath (La Matemática del Corazón) ha realizado muchas investigaciones sobre nuestros pensamientos, acciones, sentimientos y emociones, por considerarlas manifestaciones energéticas. Fue durante estas investigaciones que descubrieron la increíble influencia que tenían sobre el campo electromagnético del planeta. Estas energías que están en constante movimiento en nuestro ser y en resonancia con los demás, demuestran nuestra personalidad, ergo, son parte inevitable de nuestras actitudes y de nuestros puntos de vista durante todo el día y cada día de nuestras vidas.

Pensemos un momento en estas energías de nuestra vida diaria . . .  si estuviéramos siempre en estado de alerta, y con esto me refiero a estar presentes en nuestros cuerpos y no viviendo en estado automático, nos daríamos cuenta cómo éstas se expanden, se propagan y se liberan. Imaginemos una energía “mala” sin nada de amor, como por ejemplo un pensamiento de rencor: esta energía mala y sin amor se acumulará tanto en nosotros como en la persona a quien le guardamos ese rencor, o sea a quien fue dirigida; imaginemos que la soltamos simplemente sin ningún tipo de manejo, totalmente inconsciente (porque también sabemos que las hay totalmente conscientes), ya sea a través de palabras o de pensamientos/sentimientos, acciones/emociones. A lo mejor en ese preciso momento no se sienta el efecto, pero ese rencor en forma de energía estará dando vueltas y vueltas en nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, etc. y llegará el día en que afectará de todas maneras al otro y a nosotros.

Algunas de estas energías “malas” a tener en cuenta para evitarlas, en lo que se pueda, son: la apatía, la cólera, el odio, la venganza, el irrespeto, el temor o el miedo, el resentimiento, la crítica, la flojera, la falsedad, etc.

Yo he sentido muchas veces, en el transcurso de mi vida, estos pensamientos que se convierten inmediatamente en sentimientos, acciones, emociones. Cuando estamos en ese estado de adormecimiento con respecto a “la vida y sus manifestaciones” estas energías se van acumulando a lo largo de los años en nuestro Entramado, el Sistema Energético de nuestro Campo Electromagnético. Así como nosotros tenemos un Entramado o Sistema Energético, todos y todo lo que nos rodea, nuestras relaciones de cualquier tipo, nuestras pertenencias como casas, autos, juguetes, mascotas, en fin, todo lo que existe a nuestro alrededor y con todo lo que nos relacionamos de una u otra manera tienen también un Entramado. Nuestros científicos ya saben que existe y que está ahí… ya llegará el día en que nosotros lo podamos VER.


Si yo me quejara con rabia y constantemente de algo que me pertenece, por ejemplo: “este carro de m….. ya me tiene hasta el tatarrete”, ¡el Entramado de ese auto se va a cargar de energía mala porque yo se la estoy mandando! Y comenzará a tener más problemas o a lo mejor la energía, que como hemos visto con la física cuántica “se comporta de forma muy extraña”, no se dirige al auto sino a otra cosa . . . entonces, yo me preguntaré: ¿pero qué pasó? Si esa otra cosa estaba perfecta, ¿por qué se malogró? O también podría no caerle a algo nuestro sino a algo de nuestros hijos o amigos . . . Y así sucede con todo lo que nos rodea. Por eso, desde que experimenté la técnica de la EMF Balancing Technique cada día fuí descubriendo algo nuevo en mi ser. Era como que las células se iban despertando y recién empezaban su ciclo de vida, había estado totalmente dormida! Recuerdo especialmente un día en que estaba duchándome y comencé a darme cuenta de que sentía cada gota de agua! era como si el agua estuviera viva y me decía oye mírame! siénteme! yo estoy aquí, yo también existo! Fue una experiencia inolvidable! poco a poco logré calibrar y equilibrar mi Entramado. Mi energía, que había estado atracada en nudos y no fluía para nada, comenzó a fluir en armonía y con amor, poco a poco mis pensamientos, sentimientos, acciones y emociones comenzaron a canalizarse en coherencia. Todo este proceso me fue sucediendo solo y de acuerdo a cómo iba utilizando mi sabiduría interior. Luego, con la segunda parte de la técnica logré activar en mi ser todos esos atributos de maestría que sabemos que poseemos pero que no los llevamos a la práctica. El propósito de activar y practicar estos atributos es para que esos pensamientos, sentimientos, acciones y emociones sean y estén siempre conscientes y en estado presente, ergo, ¡aprendemos a enviar energía buena a todos y a todo con lo que nos relacionamos entrando así en una perfecta resonancia!

Saquen ustedes sus propias conclusiones “siempre cuestionando” de cómo nuestra “vida cotidiana” puede cambiar si nuestro “mundo interno” cambia de esa manera . . . por otro lado algo que no puedo dejar de decir, porque lo he des-aprendido y tiene una gran parte de verdad, es que: no podemos estar arrepintiéndonos de todo lo que hicimos o pensamos, porque de alguna manera esas “manifestaciones pasadas”, también nos sirven para crecer y son parte del aprendizaje de nuestra sabiduría de vida. Ahí se forma una paradoja, ¿eh?, pues se le da la libertad al albedrío para actuar . . . para mí la moraleja es: nadie puede cambiar a nadie y menos al mundo; yo actúo como pienso y siento; si en el camino me equivoco y me doy cuenta que me equivoqué lo corrijo y trato de ir por otro camino. En lo posible no juzgo a nadie y si lo juzgo y me doy cuenta me detengo, si no me doy cuenta, estoy segura que de todas maneras tendré en otra ocasión la oportunidad de hacerlo; sé que esta oportunidad acontecerá sólo y sólo si estoy presente en mi cuerpo en mi vida diaria. Esto ya lo he comprobado. ¡Suerte con sus energías!


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