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El Compañero de la Mujer Salvaje



EL COMPAÑERO DE LA MUJER SALVAJE

Por Ascensión Belart

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El compañero de la Mujer Salvaje es el que posee tenacidad y paciencia espiritual, el que tiene voluntad para atisbar la naturaleza profunda de la mujer, el que regresa para comprender sin alejarse por aquello que le aparta de su propósito, el que no hacer uso de ese conocimiento para ejercer su poder sobre ella. Un hombre que capta su auténtica naturaleza, se deja sorprender, atemorizar y siente reverencia por lo que percibe y ve. Y permanece ahí, con ella. Porque Amar el placer es muy fácil, para Amar verdaderamente se requiere de un héroe capaz de manejar su propio miedo.



Además, para crear un Amor duradero ambos han de aceptar los ciclos Vida/Muerte/Vida e integrar la transformación en la relación, las sucesivas muertes y renacimientos, la infinidad de finales y comienzos que acontecen a lo largo de la relación. Hay que saber cuándo las cosas tienen que nacer y cuando hay que dejarlas morir. Dejar morir las falsas ilusiones, las expectativas, las fantasías de un Amor agradable y romántico. Atravesar las diferentes fases eligiendo Amar y permanecer al lado de alguien. Quedarse, cuando lo que se quiere es echar a correr. El Hombre y la Mujer Salvajes pueden conocer y compartir sus naturalezas instintivas con la confianza de que cualquier cosa que ocurra entre ellos será transformativa.

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Es preciso comprender al otro y fortalecer la propia capacidad de Amar. Amar a pesar de los miedos y las dudas, a pesar de las heridas y anteriores desengaños. Amar las heridas, carencias y partes “feas” del otro también, porque sin una tarea que suponga un reto no puede haber transformación.

Es necesario un corazón dispuesto a morir y nacer, y a volver a morir y nacer una y otra vez. Un hombre que prefiera arriesgarse a explorar un territorio desconocido a permanecer en el seco y cómodo espacio conocido, a sabiendas de que aquello que teme es precisamente lo que le ayuda a sanar. Hay un guerrero espiritual en aquellos hombres que en su interior saben que quieren vivir, exponerse, entregarse, arriesgarse a abrir el corazón y Amar. Un guerrero sabio que no tiene miedo a la muerte.

Un Hombre Salvaje es aquel que se atreve a curar sus heridas y disolver sus proyecciones, que se atreve a llorar su dolor y toma conciencia de cómo su existencia defensiva le ha protegido del Amor. Un hombre que permita que se le rompa la coraza de su corazón y deje que brote un Amor tan inmenso como el océano, que es lo que tiene para ofrecer a la mujer, para Amarla plenamente, sin reservas. Cuando un hombre entrega su corazón se convierte en una fuerza asombrosa, se vuelve fértil; cuando integra su parte femenina intuitiva se vuelve inspirador. Al enfrentarse a la propia herida con compasión, al entregar su corazón el hombre lo gana todo, se completa. Ya no le teme a la fuerza salvaje de la mujer ni a los ciclos Vida/Muerte/Vida. Cuando integra su espíritu salvaje restituye su lugar de dignidad.

Algunas personas tienen el privilegio, después o mientras realizan un profundo trabajo interior, de crear un Amor encarnado, hecho de pasión, confianza, afecto y compromiso. Una relación que se experimenta como una oportunidad de expandir el corazón y aprender a Amar más profundamente, un buen amigo, alguien en quien confiar y ante quien desnudarse emocionalmente para mostrar las heridas y carencias sin temor. Una relación en la que comunicarse íntimamente, sin máscaras ni juegos defensivos. Al dejarse ver, al Amarse de esta manera, al vivir una sexualidad sagrada se sanan mutuamente.



En el compromiso de crecer juntos se transforman uno al otro y transforman su realidad. Sabiéndose seres completos en proceso de crecimiento se embarcan en un viaje de autoconocimiento en el que descubren en el compañero, en la compañera un “tesoro espiritual”. En la intimidad renuevan su Amor mirándose a los ojos, aullando al unísono, dejándose conmover por el alma salvaje del otro. La relación es una vía espiritual para despertar a la totalidad de su Ser. Un vínculo así es una verdadera fuerza de la naturaleza.

A las mujeres que se desesperan al ver que pasa el tiempo y su compañero no aparece les digo: no desistas, sigue nutriendo tu día a día, ten fe, pídeselo al Universo y confía en que la vida lo traerá. Mientras tanto, conecta con tu instinto, vive, disfruta, crea, Amate a tí misma, prepárate para abrirte al Amor. Todo llega si de verdad creemos que nos lo merecemos. Ellos se están preparando, también. Como está escrito en Mujeres que corren con lobos: “Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos, nos encontrará.
Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación”.


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