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RITOS DE PASO



Ritos de paso

Los ritos de paso son un tipo de ritos comunitarios que celebran el movimiento social de los individuos, entrando o saliendo de los grupos, marcando la transición de un estado a otro en la vida. La mayoría de ellos se centran en una etapa de transición, conocida como “Liminar”, que significa frontera, umbral, y que se refiere a la inseguridad ante los momentos de cambio. El nacimiento, la pubertad, el matrimonio o la muerte son ocasiones para celebrarlos debido a su implicación pública, es decir, que no sólo la persona que realiza estos cambios es la involucrada, sino que su entorno tambíén debe adaptarse a ellos. Su función es dar reconocimiento a todas las nuevas relaciones que surgen o se modifican. Existen una serie de pautas a seguir en su realización, a pesar de las diversas culturas que los practican. Por una parte, las personas que cambian de etapa son separadas de las rutinas de su vida anterior. Por otra, se dan pasos físicos y simbólicos que aseguren la superación del status anterior. Se podría decir que existe un componente de muerte y resurrección del yo: “lo que yo soy antes del ritual muere para dar paso a un nuevo ser después o durante el mismo”. Algunas tribus de África envolvían al candidato en pieles, como representación del vientre materno, como si volviera a nacer. Después de esto, los participantes vuelven a su vida normal.




 

rito1  Primer Rito de Paso: Nacer.

Una mujer llena de la belleza del misterio comienza a sentir cómo su cuerpo se prepara para el gran momento en que se vuelve espejo del Universo creador.

Los huesos de cadera y pelvis, duros pero también flexibles, hacen reverencia abriéndose de par en par para permitir la salida del pequeño cuerpo que durante nueve lunas se formó en el vientre de su madre.

Viene el taponcito rojo que anuncia la celebración, vienen las aguas -a veces no, a veces el bebé nace enmantillado, con su saco amniótico intacto; en expansiones, en oleajes que van y vienen la vida va y viene...

Quien está por nacer cuando viene la ola de vida, la toma, y una luz añil se mete por su cuerpo en el primer aliento, bocanada de aire, mamá también llora... tod@s nacemos de nuevo.

Con cada niña o niño que nace en esta Madre Tierra, tod@s nacemos de nuevo, una nueva oportunidad para tod@s nace, nacen de nuevo las flores, nace de nuevo la percepción, la luna se promete llena de nuevo, hay bendiciones.
Segundo Rito de Paso: Llegada de la Luna

El cuerpo de infancia se prepara para la transformación, los senos comienzan a crecer, lo femenino empieza su danza espiral.

Perlas de luz en el vientre de una niña amanecen a su realidad rubí... como la granada que abre para mostrar su espíritu y roja creatividad.

Abuela Luna reclama su linaje, las primeras gotas de sangre se derraman, el árbol de la vida reverdece, siente los botones de su flor.

La doncella se pincha en la rueca, come de la manzana, se coloca una capa roja, ¡y es bienvenida a la ensoñación de las mujeres!

El fuego lanza su primera chispa -aquí alguien puede caminar en belleza y verdad: "puedo decidir cuál es mi servicio al mundo" -la nueva integrante de la manada aulla 


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Tercer Rito de Paso: El matrimonio sagrado

La mujer ha transitado sus muchas lunas conociendo su cuerpo, su alianza con la luna, su aspecto femenino, y en ella misma se acerca a su aspecto masculino, unión de sus mitades: adentro/afuera, pasividad/acción, circular/lineal, jícara/bastón.

Esa doncella de luna encuentra espejo de su sol, y camina hacia una unión de opuestos que siempre tiene un propósito divino: conocer al otro. 

Después de muchas o pocas lunas el encuentro se da, y a través de la humanidad en cuerpos físicos los otros cuerpos se funden: la vida quiere ser más vida, un nuevo arcoiris emerge, un eclipse amoroso, la mar calmada, la mar encendida, "sí, acepto".

Bañada en el cuerpo del otro, el sagrado matrimonio le recuerda en sí que su camino recién comienza en el encuentro del enlace de lo masculino y femenino en ella misma.

La música suena, luces en el cielo destellan, la doncella se convierte en mujer-amante, dueña de sí y compañera. 
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Cuarto Rito de Paso: El Embarazo

Hombres y Mujeres comparten este paso, aunque se crea lo contrario. Un hijo se forma en el vientre de la madre y en el corazón del padre -sea éste consciente de ello o no. El camino de una mujer hacia la maternidad, es también el camino de un hombre hacia su paternidad, aunque, finalmente se asuma o no.

El vientre cálido de la mujer -el nido suave- se prepara para anidar el ser que materializa un rezo de energía masculina y energía femenina. El acto sexual es el rezo y la respuesta sólo es provista por el Universo, espejo de deseos inconscientes y necesidades del árbol genealógico.

La Tierra interna está mojada y lista para ser fecundada y formada a través de un rayo creador. La lluvia cae. Una semilla comienza a florecer y tomará nueve lunas para desarrollarse, a veces menos, a veces la vida sorprende con una llegada prematura.

En esta casa de agua que acuna más agua -el cuerpo de la mujer- el milagro silencioso acontece. La mujer hace espacio en su vida, en su tiempo y en su propio hogar físico para la vida que quiere llegar. El árbol genealógico reverdece, vibra, celebra, y da un lugar a ese nuevo ser.

El arquetipo de la Madre late en el corazón y útero. La ola de vida que llega lavará todo lo que la doncella conoció antes de sí misma para desestructurarse y estructurarse en una nueva mujer, que ya conoce la experiencia de ser el otro, de poseer dos corazones en un cuerpo.


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Quinto Rito de Paso: Menopausia (Pausa de la Luna) 

La mujer que posee ya la maestría de danzar y tejerse con el mundo, de nutrir a otros para mirarlos florecer, recoge su luna para nutrirse a sí misma, para tejerse con su interior sabio y maduro.

Los cabellos comienzan a teñirse de plata, el brillo de luna corona su cabeza... Ha llegado el momento de la maestría espiritual, trece mujeres ahora viven en ella, y todas las hijas del mundo beben de su sabiduría.

La mujer que fue niña, doncella y madre, se convierte en abuela... su amor es dulce, su sangre le pertenece y se derrama con cada mes pero dentro de su propio grial, para satisfacerla a ella, para arropar su corazón. 

En ella habita también la mujer-bruja, La Que Sabe, la que ha recolectado ya todos los huesos y a través de ellos puede hacer predicciones, si por ejemplo, los lanza al viento. 

En su caldero sagrado danzan todos los mundos.

LA MUERTE COMO ÚNICA SABIA CONSEJERA

«¿Cómo uno puede sentirse tan importante sabiendo que la muerte nos está acechando?

-Cuando estés impaciente -prosiguió-, lo que debes hacer es voltear a la izquierda y pedir consejo a tu muerte. Una inmensa cantidad de mezquindad se pierde con sólo que tu muerte te haga un gesto, o alcances a echarle un vistazo, o nada más con que tengas la sensación de que tu compañera está allí vigilándote.

La muerte es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas, como siempre lo haces, que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. 

Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: “Todavía no te he tocado.”

...¡Si no te acuerdas de tu muerte, tu vida entera no será sino un caos personal!»

Fuente: Viaje a Ixtlán, Carlos Castaneda

muerte
La Muerte canta nuestra bienvenida a este mundo, y es ella quien tambièn entona nuestra canciòn de despedida.

Es la rueda medicinal su escudo, asì tambièn de la Vida, asì tambièn de todo trànsito y camino: ciclos de nacer, crecer, morir y renacer.

Con cada paso que damos la rueda se mueve, y gira, gira, gira en una danza espiral hacia adentro y hacia afuera.

En ella acontecen los milagros si MIRAMOS y CONECTAMOS nuestra esencia espiritual que siempre transita la rueda con elegancia: primavera, verano, otoño e invierno, amanecer, mediodìa, tarde y noche, luna creciente, llena, menguante y negra/nueva.

Hemos andado -pensando- que nuestro camino es una lìnea con un final, pero no, nuestro camino es un cìrculo sagrado que se repite una y otra vez hasta que nacemos de nuevo, hasta que la bienvenida corona nuestra frente otra vez.


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