Ecología
siguenos en facebook siguenos en Google+ siguenos en Twitter 
 
  Acuífero Guaraní


 
 UN BIEN ESTRATEGICO: AUN NO HAY LEGISLACION ADECUADA QUE LO PROTEJA

Es una de las mayores reservas subterráneas del mundo. Está en una zona estratégica, la Triple Frontera, y lo comparten Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. El agua ya es un bien escaso en Europa y EE.UU.

No falta tanto para que la riqueza de una civilización se mida en litros. Hace tiempo que se viene divulgando que la escasez de agua será, en un futuro no muy lejano, motivo de guerras y su posesión, el trofeo más preciado. Aquí en el sur, en un espacio compartido por cuatro países, está la perla: el Acuífero Guaraní, conocido hasta ahora como la tercera reserva subterránea de agua dulce del mundo aunque, según las últimas estimaciones, podría ser el mayor curso de agua bajo la tierra. Todas las alertas, aún las más disparatadas, comienzan a dispararse. ¿Los que se están quedando sin nada vendrán por el Guaraní? ¿Pueden llegar a quitarnos el agua por la fuerza?

Extendido entre las cuencas de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay, el Acuífero Guaraní tiene una superficie aproximada de 1.194.000 km2. El 70% le corresponde a Brasil, el 19% a la Argentina; el 6% a Paraguay y el 5% restante a Uruguay. Hasta la fecha, de todos modos, se desconoce su alcance total, al punto que se ignora cuál es el extremo occidental de la reserva en Paraguay y la Argentina, donde estiman que llega más allá de la laguna de Mar Chiquita. También son estimaciones las que entienden que el Guaraní podría llegar, por el sur, hasta los grandes lagos cordilleranos argentinos.

Sus dimensiones son fabulosas: supera en tamaño a España, Francia y Portugal juntas. Con un volumen de 55 mil kilómetros cúbicos (cada kilómetro cúbico equivale a un billón de litros de agua), y con una explotación adecuada, podría abastecer a unas 720 millones de personas con una dotación diaria de 300 litros por habitante. Hoy suena casi a una película de ciencia ficción.

"El problema no radica en que las reservas de agua sean cada vez menores sino en que su localización y calidad están cambiando", le dijo a Clarín el experto mexicano Gian Carlo Delgado, autor del libro Agua y seguridad nacional (Mondadori). Según Delgado, "por un lado hay un alto índice de contaminación del agua, mientras que por otro, está comenzando una reubicación espacial de las precipitaciones y, así, del agua dulce". Al parecer, las zonas de alta biodiversidad como la que alberga al Acuífero Guaraní verán incrementar o por lo menos conservar los índices de precipitación y, por lo tanto, esas zonas "se perfilan como estratégicas a nivel local, regional y mundial", dice Delgado.

  Habría que recordar que de los 1,4 miles de millones de km3 de agua que hay en el planeta, sólo el 2,5% corresponde a agua dulce, el resto es sólo potabilizable con carísimos y complejos procesos de desalinización que muy pocos gobiernos pueden implementar. El monto de agua en el mundo se duplica cada 20 años y son muchas las variables para saber si alcanzará para calmar la sed de todos: crecimiento demográfico, uso indiscriminado en la agricultura y explotación descontrolada de cursos son algunas.

Las estadísticas dicen que el 85% del agua que se usa es acaparado por el 12% de la población. Una vez más, una torta que se reparte de manera desigual aunque en nuestro caso, la naturaleza arroja beneficios de la inequidad. El continente americano, con sólo el 12% de la población, contiene el 47% de las reservas de agua potable del mundo.

Mientras los países europeos padecen falta de agua y desesperan porque apenas 5 de sus 55 ríos no están contaminados, en Sudamérica el problema se presenta con la figura de un fantasma, el de la privatización. Aquí hay agua, se la ve, y si no se la ve es porque está bajo tierra, pero desde que los organismos internacionales determinaron que el agua puede ser una mercancía regida por las leyes de la OMC y no un derecho humano, el tránsito desde su curso a la canilla o la botella tiene color de dólar. Por eso, una fuente como el acuífero, con un volumen anual explotable de 40 a 80 km3 es un extraordinario manantial de riqueza para las empresas del rubro.

Desde noviembre de 2001, el Banco Mundial, a través del GEF (uno de sus brazos, especializado en cuestiones de medio ambiente) financia lo pertinente a investigación y a los trabajos tendientes a lograr el "desarrollo sustentable" del acuífero. Fue cuando los gobiernos que comparten el yacimiento pusieron en manos extra nacionales el estudio de los recursos del recurso, lo que, en función de las miradas más desconfiadas, es como haber servido en bandeja el tesoro. Organismos alemanes, holandeses y programas de la ONU participan del proyecto, que tiene al 2006 como fecha final de los estudios.

"Los organismos internacionales como el Banco Mundial buscan crear en la región del Guaraní una nueva región industrial y competitiva a nivel mundial, sin que les importe resguardar la conservación del acuífero ni los reales intereses de los habitantes de la región (15 millones de personas). Su único objetivo es el desarrollo industrial, lo que aumenta los riesgos de cualquier proceso de privatización", dijo desde Canadá Sara Grusky, de la ONG Water for All.

Mientras por su parte Europa tendría el ojo puesto en términos de negocios (las más grandes empresas vinculadas a la industria del agua son europeas), EE.UU. soporta la virtual desesperación de ver que sus reservas se acaban y se ven ante un horizonte estéril y seco. Según un completísimo informe preparado por la profesora argentina Elsa Bruzzone, del CEMIDA, y basado en trabajos de los canadienses Barlow y Clark (autores del ya famoso A la caza del oro azul), el 40% de los ríos y los lagos de EE.UU. están contaminados, igual que acuíferos como el Ogallala, que se extiende por 8 estados desde Dakota del sur hasta Texas y que en algunas zonas ha disminuido su caudal hasta 30 metros. La sobreexplotación y el uso de agrotóxicos están terminando de matar las aguas. Al norte con Canadá y al sur con México, los cursos compartidos y las legislaciones leídas con intereses propios están derivando en conflictos cuyo tono se eleva cada año que pasa.

Sin ley, no hay defensa posible. En el documento Santa Fe IV, preparado por un influyente grupo del Partido Republicano en 2000, a fines del gobierno de Bill Clinton, se planteaban los principales elementos geo-estratégicos que seguían siendo importantes para la seguridad nacional de EE.UU. en el siglo que se avecinaba. Uno era garantizar "que los países del hemisferio no sean hostiles a nuestras preocupaciones de seguridad nacional".

En estrecho vínculo, había otro punto en el informe de los ex asesores de Reagan y Bush padre, que explica por qué es prioritario que los países que albergan al Guaraní promulguen legislaciones que lo protejan como patrimonio de esas naciones. Decía el escrito que EE.UU. debía asegurarse "que los recursos naturales del hemisferio estén disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales".

La reciente visita del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, a Paraguay y su ánimo de adecuar a los estados de la región para inmunizar a sus soldados volvieron a encender las fantasías de expropiación. Desde el norte, contestan que el verdadero interés de Washington no es el acuífero sino la posible concentración de actividades terroristas en la zona de la llamada Triple Frontera donde, curiosamente, está alojado el Guaraní, que nutre a unas 500 ciudades de agua.

La obsesión del gobierno republicano con el terrorismo es bien conocida. Menos en cambio lo son sus preocupaciones sobre el futuro y el medio ambiente, temas en los que, en general, se han mostrado reacios a colaborar. Pero es imposible no prestarle cierta atención a cuestiones imperiosas. En febrero de 2004, alguien filtró al diario británico The Guardian un informe secreto del consejero del Pentágono Andrew Marshall, que advertía al presidente Bush de los oscuros efectos del calentamiento global en el planeta a corto plazo, entre ellos, la falta de agua potable. Allí se sugería además que EE.UU. debía prepararse para estar en condiciones de apropiarse de este recurso estratégico, allí donde esté, y cuando sea necesario.

A buen entendedor...
Por: Hinde Pomeraniec


Especial Acuifero Guaraní ( 7/10/05)

Mercosur: Un Ejemplo

Como un verdadero símbolo de los tiempos de colaboración que hoy viven los países de América del Sur, como un emblemático gesto revelador del espíritu de integración que anima a los gobernantes de los cuatro estados miembro del Mercosur, se firmó por representantes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay un acuerdo para desarrollar un marco normativo para la gestión y preservación del Acuífero Guaraní.

  Se trata de un enorme reservorio de agua subterránea —de los más grandes del mundo— que ocupa un área de 1.190.000 kilómetros cuadrados de los subsuelos de los cuatro estados signatarios del acuerdo. El reservorio, llamado también el "Acuífero Gigante del Mercosur", se extiende sobre una superficie que prácticamente triplica la de Uruguay y Paraguay sumadas y tiene agua suficiente para abastecer una población de 360 millones de personas sin ver afectado su volumen de manera significativa.

Sin embargo, esta espectacular riqueza con que la naturaleza ha obsequiado a la región, podría malgastarse a través de la contaminación y del uso descontrolado del recurso. De aquí la importancia del acuerdo que ayer, en el edificio del Mercosur, suscribieron los cuatro países y por el cual se defenderá el bien común.

Observadores de organismos internacionales han calificado de "histórico" el acuerdo firmado y la decisión de los cuatro gobiernos de hacerlo antes de que se hubiese producido un problema con el agua. Además, según esos mismos observadores, el acuerdo de protección alcanzado representa un verdadero hito y es a la vez un ejemplo que podría practicarse en otras partes del mundo donde la escasez de agua ya se ha hecho sentir con consecuencias graves.

El marco comprende convenios sobre medidas para controlar la extracción del agua, la conformación de una base de datos común y la aplicación de mecanismos preventivos respecto a la contaminación de las aguas subterráneas, una de las mayores amenazas que se cierne sobre el futuro uso de los recursos hídricos.

Este acontecimiento, cuya vital importancia es imprescindible destacar, es un ejemplo para el mundo entero de responsabilidad y de cooperación multilateral, que puede servir como modelo para su extensión a otras áreas del continente expuestas a riesgos ambientales.

Fuente: www.elpais.com.uy


El gran negocio del agua mineral

El público ve la opción de beber agua como la más saludable, confirma Arthur von Wiesenberg, autor que también encontró su mercado en el campo del agua mineral sobre el que ha escrito cuatro libros.

No es más que agua, la misma combinación de hidrógeno y oxígeno que sale del grifo de cualquier hogar con agua potable. Sin embargo en los últimos años la venta de agua mineral se transformó en uno de los negocios más boyantes en los Estados Unidos, capaz de mover cada año unos 9.000 millones de dólares.

En menos de tres décadas pasó de que fuera inconcebible la idea de pagar más por algo que sale del grifo a que el agua mineral embotellada ocupara el segundo lugar en ventas en el mercado de las bebidas no alcohólicas.

Así lo confirma el último estudio de mercado en este campo, que vaticina para dentro de unos 10 o 15 años el reinado absoluto del agua mineral embotellada sobre cualquier otra bebida no alcohólica.

La mejor muestra son los verdaderos californianos que junto con sus descapotables, gafas de sol y el perfecto moreno añadieron desde hace años a su indumentaria la indispensable botella de agua mineral.

La moda comenzó en Francia, en el pequeño pueblo de 7.500 habitantes de Evian. Pocos sabrán ubicar la ciudad en el mapa, próxima al lago Ginebra, pero cualquier consumidor medio podrá encontrar este nombre en el supermercado. La localidad posee la planta embotelladora más grande del mundo de agua mineral desde donde consiguió convencer, primero a los europeos y luego a los norteamericanos de la pureza de sus aguas.

En la actualidad Evian embotella 1.500 millones de litros de agua al año que vende a 150 países.

Otras empresas han entendido rápidamente la importancia de este mercado emergente.

«Perrier» se impuso con su botella verde en el área del agua de moda, por ende gasificada, mientras las mayores firmas de bebidas no alcohólicas, Pepsico y Coke, reclamaron su parte del pastel con sus propias marcas, Aquafina y Dasani, respectivamente.

El principal punto de venta es la salud. Tanto en sus nombres como en su imagen de marca todas estas aguas tienden a subrayar la pureza de su contenido.

Además está la moda. El consumo de agua mineral se ha convertido en una imagen de marca o señal de estatus entre sus consumidores. El agua de Fiji, en su botella cuadrada y con etiquetas que reproducen el verde frescor de la vegetación de esa isla paradisíaca, se ha convertido en la bebida oficial de las estrellas de Hollywood. Por contra las botellas cilíndricas de cristal sin grabar con sus tapaderas grises típicas del agua Voss, procedente de Noruega, adornan las habitaciones de los hoteles más de moda en Los Ángeles para que sus residentes además sacien su sed.

Un lujo que como cualquier imagen de marca cada vez es más caro y ya sea por la lejana procedencia de algunos de estos líquidos o por sus elevados márgenes de beneficio, del orden del 25 al 30%, el precio de una botella de agua puede asemejarse al de cualquier otra bebida, incluso alcohólica.

«El público ve la opción de beber agua como la más saludable», confirma Arthur von Wiesenberg, autor que también encontró su mercado en el campo del agua mineral sobre el que ha escrito cuatro libros.

Sin embargo, no siempre el agua mineral esconde esa pureza que vende o con la que se anuncia.

Mientras que en los Estados Unidos el agua del grifo está controlada por la Agencia de Protección del Medio Ambiente, la embotellada entra dentro de la jurisdicción del Departamento de Alimentación y Fármacos.

Y un estudio de la Consejería Nacional en Defensa de los Recursos Naturales señaló en 1999 que la normativa vigente para el agua potable del grifo es más estricta que la que controla el agua embotellada.

Fuente: Lo+Natural
Facebook
Compartir en Facebook
twitter
Compartir en Twitter
google+
Compartir
en Google+





Volver a ECOLOGIA