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EL RELATO BÍBLICO
Se lee en el Génesis (6,5): Viendo Yavé la maldad de los
hombres, se arrepintió de haber creado al hombre sobre la tierra.
Dice Yavé Exterminaré de sobre la faz de la tierra
al hombre que he formado; hombres y animales, reptiles y aves del cielo,
todo lo exterminaré; pues me pesa el haberlos creado
También en el Génesis (7,1) dijo Yavé a Noé:
Entra en el Arca con toda tu familia, porque solo tú has
sido hallado justo en medio de esta generación. De todos los animales
puros tomarás siete parejas de cada especie, machos y hembras;
también de las aves del cielo siete pares de cada especie, a fin
de conservar la especie sobre la tierra.
De esta forma encontramos en la Biblia la odisea de Noé.
EL RELATO BABILÓNICO
Pero a continuación vamos a ver como el relato bíblico
de Noé y su odisea no es único, y tal vez, ni siquiera sea
el original, ya que hay evidencias que llevan a pensar que fue tomado
de otras culturas y adaptado.
A mediados del siglo XIX, se iniciaron las excavaciones en Nínive;
de allí más de 25.000 tablillas de arcilla fueron llevadas
al Museo de Londres; pero en el camino se rompieron y mezclaron, por lo
que descifrarlas parecía una tarea imposible, teniendo en cuenta
que el lenguaje asirio-babilónico en el que estaban escritas fue
descifrado tiempo después.
La solución la encontró George Smith -un diseñador
de billetes- quien tras ardua labor, asombró al mundo con su obra
El relato caldeo del diluvio, publicado en 1872.
Se había logrado extraer de Nínive la enorme biblioteca
del rey de Babilonia Assurbanipal, que vivió en el siglo VII a.C.
y que hizo que sus escribas dejasen para la posteridad las mejores obras
de la cultura mesopotámica.
Entre lo hallado estaba la Tablilla XI de 326 líneas, de las cuales
más de 200 hablan del diluvio.
Encontramos así la epopeya de Gilgamés. Este personaje
ubica a un antepasado que ha alcanzado la inmortalidad y este le refiere
su aventura.
Uta-Napishtim (es el nombre de este ser inmortal) cuenta a Gilgamés
que los dioses Anu (padre de todos), Enlil (el valiente), su consejero
Ninurta, el portaestandarte Ennugi y el inspector de canales Ea; deciden
exterminar al género humano, pero ven virtuoso solo a Uta-Napishtim,
a quien ordenan construir una nave, renunciar a sus riquezas y salvar
su vida.
Construye -le dicen- una nave de dimensiones proporcionadas, con
la misma anchura y altura y mete dentro semilla de toda vida existente
Esta nave, se especula, que tendría una superficie de 3.500 mts.2
con 120 codos de alto y otro tanto de ancho, divididos en 7 pisos con
9 partes cada uno.
El inmortal Uta-Napishtim le cuenta a Gilgamés: El dios
Shamash me había fijado el momento, por la mañana lloverá
salvado y por la tarde trigo; en ese momento entra a la nave y cierra
su puerta.
El momento había llegado; al amanecer surgió de los cielos
una nube negra sobre la que cabalgaban los dioses (sic); de
pronto se desató una enorme tempestad que barrió el país.
Durante seis días y seis noches sopló el viento, el diluvio
y la tempestad.
Al séptimo día todo se calmó.
Reinaba un enorme silencio, la humanidad se había convertido en
barro -sigue contando- abrí una ventana y el resplandor del sol
cayó sobre mi mejilla, entonces me puse a llorar. Miré hacia
el horizonte y a unas doce leguas vi una montaña que se alzaba
sobre las aguas. La nave se detuvo en el monte Nisir, donde estuvo encallada
por espacio de siete días. Cuando llegó el séptimo
día, hice salir una paloma y la solté. La paloma se fue
y no hallando lugar en que posarse, volvió. Hice salir un cuervo
y lo solté. El cuervo se fue y vio el desecamiento de las aguas.
Comió, revoloteó, graznó y no volvió. Entonces
solté a todos los animales, dejándolos en libertad.
Siguieron apareciendo tablillas, no solo en Nínive, sino también
en Assur, Uruk, Nippur, Sippar y Ur.
Todas coinciden en el contenido del relato de Uta-napishtim, aunque los
personajes se llaman Atrahasis o Ziusudra.
De todos los relatos, hay un texto (desgraciadamente muy mutilado) encontrado
en Hilprecht, correspondiente a la versión babilónica y
se remonta al segundo milenio anterior a nuestra era.
Es el más antiguo de los que se tiene conocimiento, aunque todavía
queda por encontrar el original sumerio que dio origen a esta copia guardada
en la biblioteca del rey Assurbanipal.
Se deduce que en la cuenca existente entre los ríos Tigris y Eúfrates,
se produjo (unos 3.000 años antes de Cristo), un gran cataclismo
en forma de diluvio que quedó ampliamente documentado y que con
el tiempo fue transferido a otras culturas, por los colonizadores que
se afincaron en otras partes de la tierra.
Así habría llegado a Moisés (en el 1.500 a.C.),
quien lo recogió de tradiciones orales de antiguos judíos.
De esta misma forma habría llegado a Beroso (sacerdote babilonio
de Marduk) que lo escribió en el 275 a.C. , posteriormente el relato
fue difundido por el historiador griego Alejandro Polistor en el siglo
I a.C. y más tarde por los relatores romanos.
LA VERSIÓN DE BEROSO
Una vez muerto Ardates, su hijo Xisutros reinó durante dieciocho
sares.
En ese tiempo tuvo lugar el gran cataclismo, cuya historia queda aquí
descripta: Durante el sueño se le apareció Cronos, quien
le comunicó que el día 15 del mes de Daisios los hombres
serían destruidos por un cataclismo.
Le ordenó que escondiera en lugar seguro los escritos, enterrándolos
en Sippar, la ciudad del Sol, y luego construir una nave en la que debían
entrar su familia y amigos más íntimos, con alimentos y
bebidas, junto con animales, aves y cuadrúpedos, y después
de haberlo preparado todo, navegar. Si alguien preguntaba hacia donde
iba, debía responder que hacia los dioses, para rogar que sucedan
cosas buenas a los hombres.
Obedece las órdenes y construye un barco, de cinco estadios de
largo y dos de ancho, y una vez arregladas las cosas, según las
instrucciones recibidas, embarcó junto con su mujer, sus hijos
y los amigos más íntimos.
Continúa el relato: Habiéndose producido el cataclismo
y varada la nave, Xisutros soltó algunas aves, que retornaron al
barco al no encontrar alimento ni lugar en que posarse. Al cabo de algunos
días volvió a soltarlas y volvieron con las patas cubiertas
de barro y a la tercera vez, las aves no regresaron. Desembarcó
con su mujer, su hija y el piloto de la nave. Erigió un altar en
el lugar y realizó un sacrificio a los dioses. Luego desaparecieron.
Los que habían quedado en la nave, al ver que no volvían,
desembarcaron preocupados, pero solo escucharon su voz que les pedía
que fueran piadosos, ya que gracias a esa piedad se habían salvado.
El y su familia se habían reunido con los dioses (por eso lo escuchaban
pero no lo veían). Les ordenó regresar a Babilonia, desenterrar
las escrituras para darlas a conocer a los hombres, fundar nuevas ciudades
y erigir templos en honor a los dioses.
También les dijo que se encontraban en el país de Armenia.
Beroso termina su relato diciendo: Aún hay restos de la nave en
los montes Cordienos de Armenia y los fragmentos sirven de amuletos contra
los males.
EL DILUVIO EN ASIA
También en este continente quedan vestigios del diluvio universal.
En el Vishnu Purana hindú se dice que el Samvartaka volverá
a destruir el universo, como ya ocurrió en épocas pasadas;
haciendo caer lluvias torrenciales por un período de doce años,
hasta que se sumerja toda la tierra y muera así toda la humanidad.
Luego vendrá un resurgimiento del cielo y con ello, la vida en
el planeta nuevamente.
El Shatapatha Brahmana cuenta como a Manú (el primer hombre),
un pez agradecido por las caricias que le había dispensado, le
avisa que se avecina un gran diluvio que terminará con la vida
en el planeta.
Manú, siguiendo las indicaciones del pez, construyó una
embarcación, dentro de la cual esperó que finalizará
la lluvia.
Una vez, terminado el diluvio, la nave se encontraba en la cima de una
montaña.
Cuando bajaron las aguas, Manú realizó un sacrificio en
honor a los dioses, vertiendo manteca y crema agria sobre las aguas y
al cabo de un año emergió una mujer, conocida como la Hija
de Manú; con la que se unió para dar origen a la nueva generación
humana.
NU-WAH EN CHINA
En la cultura china el agua siempre ha estado en relación con
el nacimiento de la humanidad.
Fue el gran héroe Yü (el domador de las aguas) quien consiguió
que la masa líquida se retirara hacia el mar, logrando tierras
aptas para el cultivo.
De los distintos relatos del diluvio, se encuentra el de Fah-le que fue
ocasionado por la crecidas de los ríos en el 2.300 a.C.
Pero la más antigua de las tradiciones, cuenta que Nu-wah se salvó
junto a su mujer, sus tres hijos y las esposas de éstos en una
embarcación donde dieron cabida a una pareja de cada animal conocido.
Tan importante es esta leyenda de Nu-wah que hoy en día se escribe
la palabra nave en chino, representada por una barca con ocho
bocas adentro (en alusión a los ocho seres que se salvaron de la
catástrofe).
EN AMÉRICA, EL DILUVIO DEL DIOS VIRACOCHA
También las culturas americanas tienen referencias a diluvios,
y tal vez el más significativo sea el del dios Inca, Viracocha.
Viracocha creó una raza de gigantes, pero luego se arrepintió
y decidió hacer hombres a su imagen y semejanza, instruyéndolos
en la agricultura y las ciencias (De esto se deduce que los dioses tenían
morfología humana).
Pero un gran número de estos hombres cayó en tentaciones
y vicios, violando los mandamientos de Viracocha; por lo que el dios los
maldijo y dispersó, convirtiendo a algunos en piedras, a otros
en animales y al resto les envió el Uno Pachacuti (diluvio
universal), donde murieron todos.
Un mes antes del diluvio, los animales presintieron la catástrofe,
por lo que las llamas y las vicuñas perdieron el apetito y se juntaban
a la caída del sol mirando fijamente el cielo.
El pastor que las cuidaba, intrigado por esta actitud, las interrogó
y fue así que le contaron que dos estrellas se acercarían
hasta tocarse y en ese momento, el mundo quedaría sumergido bajo
las aguas.
El pastor, muy impresionado por la noticia, no perdió el tiempo
y reunió a su familia, juntó abundantes alimentos y reuniendo
su rebaño buscó refugio en la cumbre de la montaña
Ancasmara.
Sesenta días más tarde, cuando cesaron las lluvias, descendió
con sus familiares. Estos seres salvados del diluvio, fueron los antepasados
de los Incas.
DOS DILUVIOS EN MÉXICO
Las leyendas Aztecas hablan de cuatro edades (en la primera de las cuales
vivieron los gigantes, al igual que en el Génesis bíblico).
En uno de los diluvios Las aguas de arriba se juntaron con las aguas
de abajo, borran los horizontes y hacen de todo un océano cósmico
sin tiempo. El segundo diluvio se produce en la cuarta época,
mientras gobernaba la diosa del agua, su universo desapareció bajo
las aguas del cielo y los hombres se salvaron convirtiéndose en
peces.
Los Mayas de México y de América Central tienen también
su leyenda diluviana llamada Haiyococab (agua sobre la tierra).
Según la s crónicas del obispo católico De Las Casas,
los indios le llaman Butic que significa diluvio de muchas aguas
pero también hace referencia a un juicio. También creen
que vendrá otro diluvio-juicio, pero esta vez de fuego.
LA GRAN DIFERENCIA: EL PUNTO DE LLEGADA
Los acadios, babilónicos y sumerios, coinciden en que el arca
llegó al Monte Ararat (al igual que el Noé bíblico).
Las demás religiones siempre se refieren a un monte local: así
es que los griegos hablan del monte Parnaso, los hindúes del Himalaya
y los indios americanos del norte, del monte Keddi Peak, en California.
Prácticamente todas las razas y pueblos cuentan entre sus leyendas
con la del hombre (por lo general junto a su familia) que por gracia divina,
se salva de un castigo en forma de diluvio que termina con los hombres
y los animales.
En la mayoría de los casos, salva una pareja de cada especie animal
y junto a sus familiares conforma la nueva generación de la raza
humana.
Se puede decir que es el único acontecimiento que toda la humanidad
ha compartido casi al mismo tiempo.
LA PRUEBA ARQUEOLÓGICA
Se sabe que más del 75% de la tierra está formada por depósitos
sedimentarios.
En la India hay de hasta 20 Km. de profundidad.
Y al un dado sorprendente: los geólogos han encontrado en los
depósitos sedimentarios, cantidades de fósiles entre los
que aparecen restos humanos, animales, plantas y utensilios todo mezclado.
Se ha llegado a la conclusión que para que se produjese este hecho
fue necesaria la presencia de un medio aglutinante, que moviera todo en
la misma dirección y que todo quedara en un lugar, para ser sepultado
por el aluvión. Incluso se han encontrado fósiles de insectos
en los que no hay huellas de desintegración; lo que habla de una
muerte súbita y de un enterramiento casi instantáneo.
Esto es característico de un hecho ocasionado por una gran ola
de agua, seguida de un asentamiento de todas las partículas en
flotación.
LA PRUEBA DEFINITIVA
Quizás la gran prueba de esta catástrofe sería encontrar
la nave que salvó a una familia y a un grupo de animales, la famosa
Arca, que dicen las crónicas se encuentra atrapada en la cumbre
del Monte Ararat.
Esa es -sin dudas- la prueba tangible de la existencia de esta leyenda
universal que es el diluvio.
Estos relatos demuestran que, aunque cambien los nombres, Xisutros sería
el Ziusudra sumerio, lo mismo que el Atrahasis asirio, el Noé bíblico,
el pastor Inca, el Manú hindú, el Nu-wah chino y el Uta-napishtim
babilónico. Quizás todos hacen referencia a un único
relato, tal vez muy relacionado con sobrevivientes de Atlántida,
Lemuria o alguna de las civilizaciones sepultadas por las aguas, allá
en los comienzos olvidados de nuestra historia, o para mejor decirlo,
de una de nuestras historias.
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