| LOS 7 PRINCIPIOS DE LA FELICIDAD
ANEXO # 1
LOS 10 ERRORES METAFÍSICOS MÁS COMUNES
Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos
la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro
carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta
la vida social. A veces, hacemos sacrificios con el fin de alcanzar
una vida más plena y feliz; sin embargo, muchas veces no
llegamos al estado de éxtasis o plenitud que anhelamos.
La decepción puede llevarnos a rechazar la disciplina que
habíamos emprendido, o en el peor de los casos, puede desmoralizarnos
a tal punto de pensar que "Dios se ha olvidado de nosotros".
Cualquiera sea la reacción, ésta sólo nos
está señalando que hemos cometido un error. Y un
error puede ser corregido.
El Universo funciona como una gran computadora: hay que saber
presionar las teclas adecuadas para obtener lo que se desea. Cuando
no lo estamos haciendo, la computadora se detiene, espera fría
y silenciosamente la señal eléctrica correcta. El
Universo tiene sus "teclas" y la metafísica nos
enseña ¿cuáles son? Algunas escuelas esotéricas
han tergiversado estas enseñanzas, quizá sin ninguna
mala intención, con lo que han llevado a muchas personas
a cometer errores y a frustrarse en sus expectativas.
Algunos de los errores más comunes son los siguientes:
1. ENVOLVERSE EN UNA BURBUJA DE PROTECCIÓN, O EN
UNA LUZ, O EN COLOR, O EN ÁNGELES, O EN CUALQUIER OTRA FORMA
QUE PROTEJA DE LOS PELIGROS QUE EXISTEN AFUERA
Lo único que logra este tipo de ejercicio es fomentar la
idea de que algo externo puede tener más poder que nosotros.
Nuestra mente percibe que hay algo allí afuera que puede,
por ejemplo, lastimarnos o hacernos daño. Pero, según
las enseñanzas espirituales. TODO ES DIOS; por lo tanto,
nada puede hacernos daño. En realidad, debería practicarse
algún tipo de ejercicio de reconocimiento de la seguridad
personal. Este ejercicio podría decir: "Vaya donde vaya,
estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos, vivo en el mundo
que Dios ha creado y sólo veo amor en todas partes".
En síntesis, al elegir ¿qué ejercicio mental
o meditación hacer, se deberá buscar aquel que nos
recuerde la naturaleza divina de la vida y no el peligro que percibe
nuestro ego.
Muchas personas creen que repitiendo ciertas afirmaciones pueden
transformar su situación personal, lo que encierra un error.
No son los pensamientos lo que determinan nuestra realidad sino
nuestras "creencias". Solamente los pensamientos que hemos
internalizado y tomado como nuestra verdad son los que se manifiestan.
Dicho de otra manera, aquello que "sentimos" internamente
que es así es lo que toma forma en el mundo externo. La mente
humana produce un promedio de 60,000 pensamientos diarios, la mayoría
de los cuales son negativos. Las afirmaciones son necesarias para
lograr implantar una creencia nueva en nuestra mente subconsciente
y la repetición de estas afirmaciones es un procedimiento
adecuado, pero hasta que no le agregamos la emoción o sensación
que acompaña a esa idea no la internalizamos como una verdad
dentro de nosotros. La repetición de palabras carentes de
emoción no es efectiva. Por lo tanto, si yo repito "Vaya
donde vaya, estoy siempre a salvo" pero no me siento realmente
seguro, de nada me servirá. Es necesario seleccionar ejercicios
mentales, meditaciones o visualizaciones que fomenten las creencias
de paz, armonía y prosperidad. 2. ENVIAR
LUZ A OTROS PARA QUE MEJOREN
Se puede enviar luz o energía a otras personas para que se
curen de cierta enfermedad, para que mejoren su situación
económica, su vida afectiva, y demás.
La mayoría de estos ejercicios se parecen más a una
forma de manipulación que a una verdadera ayuda espiritual.
Primero y principal: si se va a ayudar a otro, hay que asegurarse
de que la persona lo pida y lo necesite. Si esto no se da, tenemos
que trabajar con lo que estamos percibiendo, porque el problema
es algo personal que nos atañe a nosotros mismos y no a la
persona que está sufriendo.
La mayoría de los problemas son sólo momentos de prueba
que está viviendo un individuo; son necesarios y muy útiles
para el "despertar de su conciencia". Nunca sabemos en
realidad desde afuera cuán importante puede ser para cada
persona la situación que está atravesando en determinado
momento. Podemos percibir esa situación como algo terrible,
doloroso, injusto o innecesario, pero cualquiera sea nuestra interpretación
nunca será correcta ni completa. El enviar la luz a la persona
podría acelerar o entorpecer su ritmo personal. Nuestra intervención
es innecesaria y, la mayoría de las veces, no es más
que un deseo egoísta de que la persona resuelva rápido
su problema porque éste nos despierta angustia o dolor. Personalmente,
recuerdo que una vez se acercó un amigo íntimo a decirme
que estaba muy preocupado por mi situación. Yo le respondí
que su preocupación no me ayudaba, que si realmente quería
hacer algo bueno por mí, tenía que confiar en mí
y saber que mi Guía Interior me revelaría en el momento
adecuado lo que yo necesitaba hacer.
En lugar de enviar luz a otros cada vez que veas una situación
difícil, comienza por enviarte luz a ti mismo para que tu
Guía Interior te haga ver la Verdad que está operando
en dicha situación. 3. CREER QUE VAMOS HACIA
DIOS, QUE EVOLUCIONAMOS ESPIRITUALMENTE
No vamos hacia Dios, YA ESTAMOS EN DIOS. Todo lo que nos rodea forma
parte del gran cuerpo universal de Dios. No evolucionamos espiritualmente.
Nuestro Espíritu es Perfecto y Completo; no puede ni tiene
que evolucionar. En realidad, es un problema semántico, ya
que la evolución espiritual no existe. Lo que queremos significar
con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección
y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos
y felices vivimos.
Tal vez el error provenga de las enseñanzas religiosas que
nos dicen que Dios está "en el cielo", como si
nosotros estuviéramos separados de El. Nosotros y el "cielo"
somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo y a vivenciarlo; en
eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o Despertar
Espiritual. 4. ANGUSTIARSE O PREOCUPARSE CUANDO
HAY UN FAMILIAR ENFERMO O ATRAVESANDO ALGÚN TIPO DE CRISIS
En nuestra cultura está bien visto que uno se aflija
o sufra a la par de sus seres queridos; sin embargo, eso sólo
aumenta el pesar. Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel,
esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad
o la crisis que en la solución.
Cuando uno se aflige por la enfermedad de un ser querido, agrava
esa enfermedad, le da más fuerza y poder. La solución
es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá
de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está
actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro
ser querido, si así lo desea dicha persona.
Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o crisis. Si nos
afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado que hay una fuerza
más potente que el Poder Divino. 5. CREER
QUE UNO HA SIDO "ELEGIDO" POR DIOS
Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten
especiales y evolucionadas. Sienten que Dios los ha conducido al
lugar adecuado para su crecimiento y evolución; que la información
que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas
que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad
para entenderla o para darle un buen uso. Esta presunción
se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos
hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que
los demás están descarriados o perdidos en la vida.
Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones
que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está
perdido. En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos.
Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean
dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios.
Todos somos iguales antes los ojos de Dios. Para El, nadie está
más adelante ni más atrás. Nadie vale más
ni menos. Cualquier interpretación y clasificación
como ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al
terreno de lo divino. 6. SACRIFICARSE POR OTROS
No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse
por los demás. Las tareas que se hagan por los demás
deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo
lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni
molesta. Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera
presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta
odio.
El sacrificio por los demás está aprobado socialmente
y es muy bien visto. Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los
hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por
los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución
religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo. La
lista podría ser interminable y no es más que un muestrario
de la acción equivocada de nuestro ego.
El sacrificio va muy de la mano con la manipulación. Por
ejemplo, una madre que ha dejado su vida de lado por los hijos,
tarde o temprano, usará su postura como válida para
exigir algo de ellos; el novio o novia que cambia su rutina y deja
de hacer ciertas actividades por el otro tratará después
de exigir lo mismo.
La próxima vez que vayas a sacrificarte por alguien, pregúntate
primero si ese alguien te lo pidió. La actitud de mártir
no lleva hacia Dios como muchos creen, sólo el camino del
amor. Haz las cosas con amor o no las hagas. 7.
DEPENDER DE AMULETOS, ESTAMPAS RELIGIOSAS, CRISTALES, VELAS, IMÁGENES,
O CUALQUIER OTRO TIPO DE ELEMENTO
Es cierto que los materiales tienen su propia energía
y que el contacto con ellos (en especial, con ciertos cristales
cuarzos) produce cambios en nuestra vibración personal y
que pueden ayudarnos en el proceso curativo. También es cierto
que algunas figuras, imágenes y colores producen reacciones
psicológicas que nos estimulan; a veces para bien, otras
para mal. Las estampas religiosas y otros objetos, tales como cadenas
con cruces, estrellas de David y demás nos recuerdan nuestras
posturas espirituales. El problema es que la mayoría de estos
elementos se convierten en amuletos y les damos más poder
del que en realidad tienen.
Hay personas que se sienten indefensas sin su cruz, la estampita
de su santo protector, su cristal preferido o cualquier otro amuleto
de su preferencia. El amuleto pasa a ser Dios. Vivir pendiente de
un objeto es limitar la Presencia Divina a ese objeto. Dios es Omnipresente:
está aquí, allá y en todas partes.
Lo peor sucede cuando una persona extravía su amuleto o éste
se le rompe. La mayoría de las veces esto se interpreta como
un presagio de que algo malo va a suceder. Esta idea es producto
de creer que la persona se encuentra sin su protección y
que, en consecuencia, los demonios y las energías negativas
pueden afectarla.
Vivimos en un Universo Mental. "Todo lo que Creemos se hace
Realidad". ¿Por qué no creer entonces que el
mejor amuleto con el que cuento es mi Naturaleza Divina? Nadie ni
nada puede despojarnos de lo que somos realmente.
8. CREER QUE UNO PUEDE GUIAR A OTROS O QUE PUEDE SER GUIADO
Sentir que gracias a uno otras personas se iluminan o,
al revés, que la presencia de otros nos devuelve la luz es
pura ilusión del ego. La verdadera Guía es Interna,
es tu Intuición, la Voz de tu Espíritu. Muchas veces
esa voz coincidirá con lo que escuchas de afuera y pensarás
que alguien te está guiando. Pero, apenas aceptes a alguien
como tu ídolo, comenzarás a fabricar tu propia decepción.
Ocurre lo mismo si alguien te ha entronizado y te ha tomado como
líder; en algún momento los problemas de tu vida personal
lo decepcionarán.
Todos aprendemos y enseñamos al mismo tiempo. Por tal motivo,
es conveniente mantener una actitud receptiva hacia las señales
que recibimos de nuestro entorno y ver qué resonancia producen
en nuestro interior.
No eres el salvador ni la guía de nadie. Ninguna vida depende
de tus conocimientos ni de tus esfuerzos. Esto es cierto también
al revés. Nadie te rescatará ni te salvará,
excepto tú mismo.
El mejor Guía con que contamos está dentro de Nosotros.
Nos habla con voz suave y paciente, sin obligarnos a nada; nos indica
siempre el camino más corto y más feliz, nos da la
idea más adecuada y la respuesta que racionalmente no podemos
encontrar. Por eso, es conveniente practicar meditación y
ejercicios de relajación para poder escuchar esa voz. Si
vives de prisa, tenso, angustiado y con un ritmo acelerado, seguramente
no oirás la "voz de tu intuición" y buscarás
guías externas.
Hay personas que son muy positivas y estimulantes, y podrán
ayudarte en un principio. Evita idolatrarlas y evita también
ser idolatrado. Recuerda siempre que la "Guía más
válida y acertada está siempre dentro de ti".
9. CREER QUE LOS MAESTROS ESPIRITUALES SON AQUELLOS
QUE NOS PROVEEN DE LA INFORMACIÓN TEÓRICA
Tendemos a caer muy fácilmente en la creencia de
que las personas que nos enseñan son adelantados y que ya
han superado muchas pruebas en su vida. En algunos casos, esto es
totalmente cierto; en otros, no. El hecho de que una persona transmita
una determinada información no la coloca en un grado superior.
Debes recordar que cualquier forma de idealización o selectividad
corresponde al terreno del ego.
Los verdaderos maestros espirituales son aquellos que nos ponen
a prueba y vienen "disfrazados" de hijos, padres, jefes,
amigos, enemigos, animales, plantas y demás. Son aquellos
que nos traen problemas. Ellos son los que realmente nos enseñan
las lecciones que tenemos que aprender porque nos ponen a prueba.
Todas las religiones del mundo enseñan que Dios es Amor,
que vivir con Dios significa expresar Amor a los demás. Algunas
personas asisten a templos, iglesias, o escuelas esotéricas,
donde reciben esta información, pero luego van a sus casas
y se pelean con sus familiares, critican a sus vecinos, odian a
sus jefes, a los políticos, a los animales, a individuos
de otras razas o culturas. Ellos todavía no han aprendido
la lección y la vida los llevará a enfrentarse una
y otra vez con la misma situación o persona... hasta que
aprendan a mostrar amor.
Haciendo una comparación con la enseñanza tradicional,
los líderes espirituales o religiosos son los "libros"
que nos dan la información; las personas que nos traen problemas
son los maestros que "nos toman el examen" para ver si
pasamos la prueba o no.
Existe una Ley en el Universo: Todo lo que nos molesta, complica,
enreda, o todo lo que odiamos, se nos "pega". Esto ocurre
hasta que aprendemos a amar la situación. Entonces, ese problema
o esa persona se convierten en el maestro espiritual de ese momento.
10. CREER QUE UNO NO PUEDE ENOJARSE, TEMER, O SENTIR
CUALQUIER OTRA EMOCIÓN NEGATIVA POR ESTAR EN EL CAMINO ESPIRITUAL
Esta creencia nos lleva a una gran represión de
la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más
tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo. Mientras
estamos en el plano terrenal, vivimos la sensaciones y las emociones
de este plano. Algunas de ellas son muy placenteras, otras no. El
tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva
de ciertas emociones no las hace desaparecer. Uno puede saber lo
malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse.
En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o asustarse o
angustiarse, pero eso exige un entrenamiento. Durante dicho entrenamiento,
hay momentos en que podemos dominar la rabia y la ansiedad, y otros
en los que nada puede calmarnos. Una vez que aparece el enojo, lo
mejor es descargarlo de la manera más positiva posible. Es
mucho peor reprimirse e intentar decir: "Todo está bien
en mi mundo", cuando uno internamente está sintiendo
el deseo primitivo de querer atacar a alguien.
La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual
son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente
de sus vidas este tipo de reacciones. Esto no resulta desacertado
pero se logra a través de un proceso. Sé amable contigo
mismo y, de vez en cuando, date el permiso necesario para maldecir,
golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor
te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir.
La mayoría de los errores aquí enunciados están
generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El
ego no puede desaparecer por que necesitamos de él para actuar
en este plano. La "solución" es ponerlo alineado
con nuestro Espíritu. Amablemente, le podemos decir al ego
que: "A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones
de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que
nunca juzga y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que
podemos". Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interior,
nunca podemos fallar. |