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ORACIÓN PARA EL SÁBADO
Jesús, Hijo de Madre, Salvador del mundo, que
el Señor me sea propicio, dulce y favorable; que me acuerde un espíritu
sano y recto para rendirle el vasallaje que le es debido, a Él que
es el libertador del mundo. Nadie podía poner la mano sobre Él,
porque su hora no había llegado: Él que era, que es y que será siempre
Dios y hombre, principio y fin. Que esta plegaria que te dirijo
me garantice eternamente contra mis enemigos. Amén. Jesús de Nazareth,
Rey de los Judíos y Redentor del mundo, mira a esta alma infeliz
que se humilla ante ti y se cree todavía indigna de arrodillarse
ante excelsitud tan grande y dame la paz que ansío. Amén. Tened
piedad de mí, que soy un pobre pecador y miserable criatura, Conducidme
con arreglo a vuestra dulzura por la vías de la salvación eterna.
Amén. En el tiempo que el buen Jesús cumplía su misión redentora
sobre la tierra, los sacerdotes judíos que no llegaron a comprenderle
mandaron emisarios para que lo aprehendieran. Y Jesús, sabiendo
los sucesos que debían acaecerle, se acercó a ellos y les dijo:
¿A quién buscáis? Y ellos respondieron: A Jesús de Nazareth. Y Jesús
les contestó: Yo soy. Y cuando Judas, que estaba entre ellos y debía
entregarle, les dijo que era Él, todos cayeron por tierra ¿A quién
buscáis?, Volvió a preguntarles Jesús y como ellos contestaran que
a Jesús de Nazareth, Jesús le respondió: Ya os he dicho que yo soy,
y si es a mí a quien buscáis, dejad marchar a aquellos (refiriéndose
a sus discípulos. Y Jesús paso por entre medio de ellos sin que
nadie osara poner su mano impía sobre Él, porque su hora no había
llegado. La lanza, los clavos, la cruz, las espinas que habéis sufrido
prueban, Señor, que habéis borrado y expiado los crímenes de los
miserables. Preservadme, Señor Jesucristo, de las emboscadas que
me preparan mis enemigos, pues vuestras cinco llagas me sirven continuamente
de remedio. Jesús es la estrella; Jesús es la vida; Jesús ha sufrido;
Jesús ha sido crucificado; Jesús, Hijo de Dios vivo, tended piedad
de mí. Amén.
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