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Una de las posibilidades
más inquietantes que conocemos en relación a la fenomenología paranormal
es la aparente capacidad que algunas personas manifiestan para conocer
el futuro. Es indudable que se trata de un tema que implica mucha controversia
y que no puede ser analizado ni discutido a la ligera, debido a la complejidad
y a los numerosos temas que, directa o indirectamente, lleva a plantear
a medida que nos adentramos en el fenómeno.
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Jean Dixxon
avisó a
Kennedy del
peligro de
viajar a
Dallas
antes
del asesinato. |
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Restos del
avión donde
viajaba el
boxeador
Rocky
Marciano. |
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Obviamente, que de todas las formas posibles de comenzar un artículo sobre
este tema, la mejor será definiendo brevemente lo que queremos decir con
la palabra precognición. A lo largo de la historia de la Parapsicología
y a medida que se han presentado y analizado casos de personas que parecían
conocer hechos futuros antes de que estos ocurriesen, se ha intentado
lograr una definición clara y precisa. Trataremos de dar una definición
que consideremos acertada y que englobe gran parte de lo que es este fenómeno:
la precognición es la capacidad que tiene el ser humano para obtener información
de acontecimientos futuros a través de su conciencia y exclusivamente
a través de esta, es decir, excluyendo los cinco sentidos y la inferencia
lógica.
Los casos de precognición son numerosos, no solo en la casuística paranormal
sino a través de la historia. Sin embargo, la dificultad estriba en que
nos enfrentamos con un fenómeno de características espontáneas, es decir,
que se presenta de forma inesperada y difícilmente bajo condiciones controladas
o según la voluntad del individuo.
Precogniciones famosas y reconocidas ha habido muchas a través de la historia,
pero lo que quizás más nos intrigue sea el significado que tiene el poder
conocer con anterioridad hechos que no pueden ser previstos de ninguna
manera.
El debate aquí planteado se centra entre el libre albedrío y el llamado
destino, al que muchos creen estar irrevocablemente dirigidos. Para unos,
la libertad de elección constante les permitiría decidir qué será de su
futuro, qué harán con su vida y cómo responderán a los acontecimientos
y experiencias que vivan; de modo tal que irían haciendo a futuro a medida
que viven el presente según sus deseos y elecciones. Para otros, independientemente
de nuestras acciones, su futuro está ya determinado por el destino, es
decir, que aunque tratemos de evadir una situación esta ocurrirá más tarde
o más temprano, y no habrá forma de evitarlo. Ciertamente que se trata
de una visión fatalista, que conlleva el supuesto de que somos manejados
por alguna fuerza que nos empuja a encontrarnos en circunstancias que
cerrarán cualquier otra posibilidad de manera tal que nos veamos obligados
a cumplir con lo propuesto o indicado por nuestro destino. Desde otro
punto de vista, se trataría de que está pautado lo que haremos y lo que
no, sea por causa de alguna fuerza que así lo determine o porque sencillamente
de eso se trate la vida.
Así que al plantearnos la existencia de la precognición como un hecho
cierto, que ocurre cada tanto en la vida de algunas personas, nos obliga
a reconsiderar los conceptos de libre albedrío y destino. Intentar comprender,
entonces, si el que un hecho pueda ser previsto con amplios detalles,
es indicativo de que el destino, y nuestro irrevocable camino hacia él,
es la realidad y la respuesta al debate planteado. Sin embargo, aunque
a primera vista esto es lo que sugiere el fenómeno precognitivo, no es
la única explicación, ya que si consideramos que la visión de un hecho
futuro no es más que una posibilidad que se nos muestra y que depende
de la decisión que tomemos, entonces podremos ver cuán diferente es el
planteamiento. Estaríamos hablando de situaciones que pueden ser conocidas
con anterioridad siempre basadas en la decisión que más probablemente
tome una persona en un momento dado, pero no en la única decisión que
podría tomar, ya que ante cualquier posibilidad siempre tendremos por
lo menos dos opciones a elegir, como mínimo. Desde este enfoque la precognición
no haría más que mostrar la posible concreción de una decisión y su consecuencia
lógica. Por ende, de alguna manera, estaría en consonancia con el concepto
del libre albedrío. Esto lo demuestra el número de casos en los cuales
se ha advertido a una persona de no abordar un avión o un barco que puede
correr el peligro de sufrir un accidente, por ejemplo, y aún así lo hace.
La decisión fue tomada y para muchos cumplió su destino, para otros, simplemente
no creyó en lo que se le decía y optó por seguir con su decisión inicial.
Pero particularmente, no creo que la precognición sea una prueba de que
el destino existe, sino de la apertura de nuestra conciencia para establecer
contacto con la de otros y obtener información consecuente con ello, mostrándonos
los hechos que se generarán a partir de una determinada decisión. Quizás
por ello, las precogniciones suelen ser de desastres, accidentes y problemas,
en su mayoría, porque inconscientemente quienes manifiestan esta facultad
perciben el peligro que subyace en la elección que otra persona tomará.
Puede que muchos se pregunten cómo se relaciona esto con aquellos casos
en los que están involucradas miles de personas, como terremotos, inundaciones,
accidentes aéreos, etc. Es decir, si en esos casos se está observando
el hecho mismo, en lugar de la conciencia de una única persona, como en
el anterior ejemplo. Y en este caso conviene aclarar que el fenómeno precognitivo
tiene diversas manifestaciones: premonición, fenómeno en el que se obtiene
información detallada de un hecho que ocurrirá en muy poco tiempo; presentimiento,
el cual se caracteriza porque sólo se tiene un sensación de que algo está
por ocurrir, por lo que los detalles son pocos y más bien indefinidos,
aunque lo suficientemente esclarecedores como para asegurar que efectivamente
se tenía alguna información previa del suceso; y finalmente la profecía,
que siempre se trata de la previsión de hechos que afectarán a una comunidad,
un amplio grupo de personas o a toda la humanidad. Suele considerarse
que profecía es todo aquello que se dice acerca del futuro, independientemente
de las características que lo acompañan. Pero para quienes han estudiado
este tipo de fenómenos les es claro que la precognición varía en sus manifestaciones.
Por lo que, indudablemente, la precognición, como profecía, nos plantea
otros interrogantes, que será interesante tratar en un posterior artículo.
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