Salud Alternativa
siguenos en facebook siguenos en Google+ siguenos en Twitter 
 
  Síndrome de Atención Dispersa, Hiperactividad e Impulsividad en adultos (ADHD)



Síndrome de Atención Dispersa, Hiperactividad e Impulsividad en adultos (ADHD)

hdhd


Introducción
Se creía, hasta hace poco tiempo, que el llamado Déficit de Atención con Hiperactividad-Impulsividad (ADHD), tan común en la niñez, disminuía en la adolescencia y desaparecía en la vida adulta; sin embargo, hoy se estima que de aquellos niños que padecieron el problema en su primera infancia, aproximadamente un 60-70% lo lleva también a la vida adulta.
El trastorno por ADHD implica necesariamente un deterioro significativo de la calidad de vida de quienes lo padecen y además, un terreno abonado para el posterior desarrollo de otras enfermedades psiquiátricas más severas como trastornos del ánimo, trastornos por angustia (ataques de pánico, ansiedad generalizada), mal control de los impulsos (alcoholismo, abuso de sustancias, juego patológico) y desórdenes de la personalidad (ejemplo: antisocial, fronteriza, obsesiva).
A continuación se presenta en forma detallada, cómo este trastorno afecta de manera sutil y sostenida, todas las actividades ordinarias de la vida cotidiana.
 Criterios diagnósticos (adaptado del DSM-IV)


Dificultades en la atención
- Sólo un pequeño número de adultos advierte dificultades en su atención. Esto se debe a que quienes padecen el problema, han sido siempre dispersos y no ven en su conducta algún desorden de importancia; por ello, una tendencia pronunciada a la distracción, al olvido, al error repetido, a perder cosas, a no recordar lo que acaban de leer, a necesitar preguntar varias veces lo mismo, a evitar sistemáticamente toda lectura que no sea de su interés específico, a dormirse rápido ante hechos que no interesan directamente, son las típicas personas que pueden padecer un problema en la atención.



- Estas personas buscan inconscientemente ocuparse en trabajos que no supongan el uso prolongado de la atención. Sin embargo, aún dedicándose a éstas actividades de poca atención y concentración, advierten una clara dificultad para conseguir el mínimo de concentración suficiente para mantener una actividad cualquiera: charla de café, conversación con clientes, leer el diario, etcétera.
- Padecer un Síndrome ADHD no significa no prestar atención nunca, significa que en muchas ocasiones (tal vez la mayoría), el paciente está disperso. Otras veces, puede permanecer concentrado y ser constante en su tarea. Que sea un problema crónico no implica que sea un problema siempre presente.
- Siendo adulto, el paciente experimenta la misma sensación de frustración y bajo rendimiento global, similar a la que sentía en el colegio cuando era niño.
- Cuando se interroga a los pacientes específicamente sobre el tema atencional, admiten que les cuesta conectarse y realizar actividades que supongan esfuerzo de concentración sostenido. Una vez empezada la labor, les cuesta mantenerla y permanecer concentrados hasta terminarla; además, el tiempo que necesitan para su realización es generalmente mucho mayor del requerido.
- Suelen pasarla bien cuando están solos.
- También ocurren dificultades relacionadas con la memoria; no solamente olvidos repetidos sino también, una incapacidad para mantener sostenidamente uno o más elementos al mismo tiempo, que les permita comparar, procesar y emitir una respuesta adecuada. Muchas veces la causa del fracaso profesional radica en esta falla al procesar información y no en la falla de su capacidad técnica.
- Todas las características y fallas propias del Síndrome ADHD pueden presentarse casi idénticamente en otros cuadros psicopatológicos como la depresión y la ansiedad.
- Algunos autores, como Thomas Brown, sostienen que el sindrome ADHD supone una “disfunción ejecutiva” del lóbulo frontal.  Su teoría se opondría a aquella propuesta por Russell Barkley, quien postula una falta de control inhibitorio de las conductas en estos pacientes.
- A continuación, se enumeran cinco de las principales funciones ejecutivas del lóbulo frontal, cuya alteración estaría vinculada al ADHD:
1) Organización, jerarquización y activación de la información
- Requiere presión para comenzar y cumplimentar la tarea en tiempo y forma (desorganización y procrastinación)
- Dificultad para establecer prioridades en la actividad
- Cambia de tareas continuamente: necesita variedad
2) Focalización y sostenimiento de la atención
- Distracción fácil por estímulos internos o externos; incapacidad de filtrar
- Pierde el foco cuando lee o atiende
- Necesita recordadores para mantenerse en su tarea habitual
Inconstancia: abandono precoz
3) Alerta y velocidad de procesamiento
- Excesiva somnolencia
- Falta de motivación, aburrimiento constante
- Agotamiento fácil del esfuerzo
- Poca velocidad de procesamiento
4) Manejo de la frustración y modulación del afecto
- Frustración fácil y baja autoestima
- Hipersensible a las críticas
- Irritabilidad
- Preocupaciones excesivas, perfeccionismo
- Desaliento
5) Utilización de la “Working Memory” y  evocación
- Olvidos de responsabilidades y efectos personales
- Retinianos: la información no es  “incorporada”
- Dificultad para seguir secuencias
- Olvido de consignas “en espera”
- Dificultad para mantener dos o más elementos simultáneamente
- Dificultad para traer de “archivo” información almacenada
Por último, esta disfunción ejecutiva frontal presente en los pacientes, sería especialmente sensible al tratamiento con estimulantes.

hdhd1

Hiperactividad: coordinación motora
- Como adultos, la hiperactividad puede desaparecer completamente o bien permanecer expresándose en forma más solapada. La manifestación más típica es el excesivo movimiento (sacudir las piernas, mover el pie, fregarse las manos, zapateos en la silla, jugar con la birome, necesidad de “moverse”). El Dr. Paul Wender definió al paciente que en una sala de espera permanece sentado y moviendo continuamente el pie, como el “signo de Wender”.
- El adulto ya no trepa ni salta o corre constantemente como el niño; pero se lo ve ansioso y con dificultad para relajarse. Prefieren estar en movimiento, correr de un lado a otro aunque no haya apuro o necesidad; están empujados a hacer varias cosas juntas y, además, a hacerlas rápido.
- Muchas personas afectadas por el Síndrome sufren estados ansiosos cuando permanecen forzosamente inactivos (ejemplo: enfermedad en cama); tratan de estar levantados y seguir trabajando pues los angustia la sensación de pérdida de tiempo que les supone estar enfermos.
- Cuando salen de vacaciones prefieren el ruido, el movimiento de gente, el acceso a la actualidad u ocuparse en algo (pintar la casa, arreglar el jardín). Como tienen poca capacidad para descansar o relajarse en tiempo libre, buscan siempre alguna actividad que les ayude a “justificarse”.
- Fallas en la coordinación motora pueden verse en la torpeza de movimientos al practicar un deporte o en la mala motricidad fina que despliegan. Sería el equivalente al niño que no pinta dentro del dibujo o recorta fuera de línea. La presencia de la torpeza motora puede faltar a veces.
Impulsividad
- Cuando la impulsividad persiste hasta la edad adulta, es causa de rechazos y discusiones que aleja a las personas entre sí. La persona impulsiva no entiende que el modo de actuar impulsivo es la causa de su fracaso interpersonal (explosiones de carácter, comentarios irreflexivos, actos impulsivos, opiniones cambiantes, intrusiones impertinentes, ánimo oscilante desde el fanatismo hasta la tozudez).



- Las decisiones son hechas irreflexivamente sin suficiente información (se abandona un trabajo sin medir consecuencias, se anota en créditos sin demasiado cálculo, se contesta hiriendo innecesariamente, se descuidan detalles, etcétera).
- La persona impulsiva quiere todo ya!; no puede esperar demasiado y se obsesiona con lo que tiene en mente. Quiere la gratificación ahora!
- Muchas historias de fracasos laborales o matrimoniales tienen su origen en ésta forma de actuar, que sin mediar aparentemente grandes temas de conflicto, hacen que el otro no soporte a  su socio o marido impulsivo.
- Muchos pacientes impulsivos son “buscadores de aventuras”: les gusta hacer deportes peligrosos, exponerse a situaciones de riesgo, etcétera. Parecería que no disfrutan las actividades ordinarias y necesitarían un extra-estímulo para sentir placer. Buscan actividades con “adrenalina”.
- La impulsividad y la búsqueda del extra-estímulo, pueden producir en ciertos casos una necesidad compulsiva de realizar algo ilícito: robar, mentir, incendiar, hacer daño, transgredir, etcétera.



Desorganización
- Desorganización refiere a la incapacidad para poner en marcha lo necesario para realizar una actividad cualquiera: el bolso de gimnasia, la lista de compras, la valija para el viaje, el orden en los horarios, etcétera. Cuando inicia una actividad, lo hace en forma incompleta, fuera de tiempo o sin eficacia.
- El adulto desorganizado parece “incapaz” de aprender normativas, tablas, listas, etcétera. Se rige siempre por su manera de actuar anárquica y reconoce su culpa cuando es reprendido; sin embargo, no puede cambiar.
- Cuando trabajan en forma independiente se caracterizan por ser los primeros en transgredir sus propios horarios, promesas y planes convenidos; se los considera como  gente “acelerada”, con mucho movimiento y pocos logros. Todos saben de sus buenas intenciones pero no dejan de enfurecer a quienes con ellos conviven: llegan tarde, olvidan el encargo, etcétera; luego, otra vez las promesas y disculpas...!
- Pueden ser muy eficaces resolviendo su trabajo a pesar del desorden. De ellos se dice: “es muy inteligente..., lástima que su forma de ser lo arruine...!”
- La imaginación desbordante e incontrolada que tienen en algunos casos, los lleva a proyectar ideas todo el tiempo; sin embargo, terminan no haciendo nada o muy poco de lo acordado.
- Al marido le exaspera ver que su mujer, con este Síndrome, tiene cantidades de comida vencida en la cocina, ropa perdida sin saber dónde, que es incapaz de manejar el control remoto de la TV, video o computadora, que no puede aprender un trámite bancario sencillo y el desorden total para administrar correctamente el dinero. Esto se debe no sólo a la desorganización sino también a la falta de paciencia y desatención cuando escuchan directivas o consejos.
- En las oficinas y talleres las cuentas se vencen y se pierden en el desorden; las herramientas se arruinan por falta de cuidado.
- En el cuidado personal (esto es más común en varones) suelen ser bastante descuidados; nunca están aliñados y no se entiende cómo hacen para ensuciarse tanto. Pueden vestirse con zapatos de distinto par, con botones mal abrochados y prendas al revés.
Distorsión normas sociales
- Estos pacientes no parecen entender lo que es evidente para todos, aunque se les explique una y otra vez que su comportamiento inadecuado genera problemas en los demás.
- Otras veces sólo funcionan bien cuando son fuertemente reprendidos y lo hacen después de un inmenso esfuerzo de voluntad. Por supuesto que este gran esfuerzo es puntual y no constituye el funcionamiento normal.
- Muchos recuerdan que estas características eran ya evidentes en la niñez cuando únicamente respondían si les exigían enérgicamente (padres, docentes, autoridades, etcétera).
- Muchas veces, el problema radica en un egocentrismo (pensamientos internos, autodiálogos, autoconversaciones, elaboración arbitraria de conclusiones, anticipación de hechos futuros, etcétera), que los lleva a “ver una realidad muy personal” y que esto motiva las repetidas observaciones, correcciones y “vueltas a la realidad” por parte del cónyuge, familiares o amigos.
- “Dislexia social”: es un término poco científico que refleja la incapacidad para  leer, entender y seguir los códigos “no hablados” en una relación interpersonal. Los pacientes se manejan con impresiones y teorías personales sobre los hechos, comportamientos y conductas de la gente. Esta falla de “codificación” en la información (no ver la realidad), les merece el apelativo de inmaduros y fastidia a quienes tiene cerca.
- Tienen fama de ser tercos, arbitrarios y obstinados ya que no siguen las observaciones y consejos de la gente.
Humor y temperamento
- Predomina una labilidad afectiva (oscilaciones anímicas) que es siempre reconocida por todos aquellos que padecen o padecieron el problema.
- Dicen tener “altos y bajos” de corta duración (muchos dentro del mismo día) que ocurren autónomamente sin causa justificada. 
- Con el paso del tiempo, los “bajones” son más comunes que los “altos” y algunos pueden llegar a estar francamente deprimidos.
- Estos bajones no son depresiones verdaderas pues reaccionan bien a los hechos y conservan la capacidad de experimentar placer (esto no ocurre en la depresión).
- Algunos pacientes buscan la sobre-excitación para combatir el aburrimiento (carreras de motos, escalar, apuestas, ala-deltismo, etcétera).
- Otros buscan compensación con el alcohol o las drogas (también con los psicofármacos).
- Temperamentos explosivos son también propios de estos pacientes. Algunos logran calmarse rápidamente pero otros viven en un estado permanente de irritabilidad y resultan tan agresivos que malogran toda relación (aún dentro de la familia). Es justamente aquel de quien se dice que es bueno, cordial, que se esmera y ha hecho muchos cambios...; pero cuando explota, arruina enseguida lo alcanzado.
- Como estas oscilaciones ocurren dentro del mismo día y los pacientes no las registran ya como anormales, se sorprenden de que alguien los rechace porque la tarde anterior gritaron o insultaron violentamente (ejemplo: el marido que durante la mañana maltrató a su mujer, se extraña que ésta no quiera conversar amablemente por la noche).
- Lo característico de esta ira son las “pérdidas de control” con puñetazos a paredes, rotura de objetos, insultos extremos, pateadura a muebles, etcétera. Estos “arranques” suelen disminuir mucho con la edad pero dejan habitualmente “oscuros recuerdos” en las personas con quienes conviven.


Intolerancia al stress
- Consiste en una hiperreacción al stress de la vida cotidiana con falta de flexibilidad y adaptación.
- Responden exagerada e inapropiadamente a las demandas ordinarias particularmente si son inesperadas; se sienten desorientados, confundidos, agredidos, impacientes.
- Esto les lleva a un círculo vicioso donde el stress los vuelve más impulsivos, más desorganizados, más incompetentes, más enojados, más abrumados, menos capaces de terminar sus tareas y, consecuentemente, más frustrados y más desmoralizados.
- Estos estados se resuelven bien cuando son orientados en el problema y se les brinda sostén y ánimo para terminar sus ocupaciones. Se les debe explicar cómo el stress los abruma y les impide razonar correctamente, dando lugar a un bloqueo en su pensamiento y una “parálisis” a su habitual destreza.
Conclusiones
Curso evolutivo. Pronóstico
Se estima que sólo un 40% de las personas con problema de ADHD en la niñez, logra una mejoría significativa en la edad adulta. A continuación, se detallan las cifras halladas en dos estudios norteamericanos realizados después de varios años de seguimiento:

Javier Travella
Médico Psiquiatra. Fundación para la Investigación del Déficit Atencional e Hiperquinesia



Lee también: Antecedentes del Trastorno de Déficit de Atención

Facebook
Compartir en Facebook
twitter
Compartir en Twitter
google+
Compartir
en Google+


VOLVER A SALUD ALTERNATIVA