La explosión de Tunguska en Rusia

El 30 de junio del año 1908 sucedió uno de los acontecimientos más extraños de la historia moderna.

En la región rusa de Tunguska se produjo una explosión estimada de unos 20 megatones de potencia, 1000 veces más potente que las bombas de Hiroshima y Nagasaki, una potencia tan brutal que acabó con 80 millones de árboles en prácticamente un abrir y cerrar de ojos.

El epicentro del fenómeno está a 62º latitud Norte y 101º longitud Este, unos 90 kilómetros al norte de la localidad rusa de Vanavara.
¿Por qué se produjo la explosión?
En un principio se barajaron muchas hipótesis aunque la más plausible fue la del meteorito, algo que fue declarado por varios testigos a más de 500 kilómetros de distancia de donde ocurrió el suceso, quienes vieron un objeto de grandes dimensiones surcando el cielo a una velocidad inusitada a primera hora de la mañana.

Al ser estudiada la zona y no haberse encontrado un cráter ni fragmentos, los investigadores coinciden en que no podía tratarse de un meteorito porque lo primero que dejan es un cráter y en este caso no lo había, ni siquiera uno muy pequeño.

Otra de las teorías posibles es que se tratase de un pequeño cometa que ingresó en la atmósfera terrestre y se desintegró entre 10 y 15 kilómetros de altura, provocando una violenta explosión, por lo que esta podría ser la razón del porqué no hay cráter.

En el año 1927 se habían recopilado un gran número de testimonios acerca de lo ocurrido y la Academia Nacional de Ciencias de la Unión Soviética puso en marcha una expedición comandada por el famoso científico Leonid Kulik, quien documentó todo lo que vio con fotografías y seleccionando posibles evidencias sobre el terreno, siendo éstas las primeras pruebas que se seleccionaban desde que ocurriese el evento 19 años antes.

Tres años más tarde, un astrónomo llamado Whipple, reconstruyó mediante diferentes registros microbariométricos recopilados en varios observatorios de todo el mundo, la velocidad de la onda expansiva a lo largo del planeta en el momento en el que sucedieron los hechos.

Llegado 1939, Kulik hace una expedición aérea de la región, pero por culpa de la Segunda Guerra Mundial tuvo que abandonar la idea hasta que alguien pudiese hacerse cargo de una nueva investigación en caso de que el propio Kulik no pudiese.

Desde finales de los años 40 se está estudiando este fenómeno, pero cobró más importancia a finales de los ochenta, cuando Rusia comenzó a realizar investigaciones científicas en colaboración con especialistas occidentales, haciendo que Tunguska volviese a ser noticia.

Curiosidades del fenómeno
La tremenda detonación pudo ser escuchada a más de 700 kilómetros de distancia y la onda expansiva, que iba acompañada de fuego, acabó con prácticamente la totalidad de árboles en un radio de 40 kilómetros aproximadamente. Además se creó una densa columna de gases y polvo que se levantó a unos 20 kilómetros de altura.

El área total que se vio afectada rondó los 2.000 Km² y los sismógrafos colocados en Tiflis e Irkutsk registraron el suceso seguido por una potentísima perturbación electromagnética.
Horas después de suceder, en latitudes tan dispares como Europa Central, Gran Bretaña o incluso desde Estados Unidos se pudo ver el fenómeno durante varias noches seguidas, algo que tampoco pudieron explicar los expertos, tan solo se pudieron hacer hipótesis pero nada con una base firme 100%.

Poco a poco este fenómeno fue teniendo menos interés para la comunidad científica y para el público en general, haciendo que casi cayera en el olvido. A ello había que sumarle lo poco poblada e inaccesible que es la zona de Tunguska, por lo que las expediciones eran poco menos que imposibles, manteniendo un halo de misterio durante muchas décadas y que sigue vivo en la actualidad.

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