¿Qué es la Cúrcuma?

Cúrcuma es:

La Cúrcuma es un planta originaria de Asia que se lleva utilizando hace casi 7 mil años para curar varios tipos de dolencias que afectaban a la población.

Cúrcuma es una planta muy usada comúnmente como una especia en la cultura hindú. El principal componente es la curcumina, uno de los ingredientes activos responsables de su actividad biológica.

Se sabe que esta sustancia es estable en el estómago y en el intestino delgado; su elevada lipofilia le permite una rápida absorción gastrointestinal por difusión pasiva. Tras su administración, es metabolizada y excretada principalmente por bilis y heces, y también por orina.

Sus principales metabolitos también son bioactivos.

Es una estrella dentro de las plantas medicinales que en la actualidad se utiliza para prevenir dolencias que pueden afectar nuestra calidad de vida.

Es importante que tengamos en cuenta que la Cúrcuma puede ser la perfecta hierba medicinal por sus múltiples aplicaciones.

Desde la antiguedad su principal uso ha estado encaminado a combatir el malestar y cualquier tipo de problema gastrointestinal, desde diarreas, cólicos, hasta inflamación y cáncer.

Otras acepciones

La Cúrcuma  Longa es una planta Liliopsida de la famila de las Zingiberaceae también conocida como: Guisador, Turmeric, Hald, Yu Jin, Haridra Churna, Safran des lndes, Azafrán Cimarrón, Yuquilla, Turmérico, Jengibrillo, Haldi, Assamese Halodhi, Bengali Halud, Gujarati Haldar, Kannad Arishina, Malayalam Manjal, Marathi Halad, Punjabi Haldi, Tamil Manjal, Telugu Haridra, Raíz de Azafrán, etc.

Algunas propiedades

Desde la antiguedad, se han descrito muchas propiedades para los extractos de Cúrcuma longa y para la curcumina.

Se conoce su actividad antibacteriana, antifúngica y antiparasitaria, y recientemente se ha demostrado su capacidad para inhibir la integrasa del HIV-1.

También se han demostrado efectos específicos en otros tejidos y órganos, como la piel, el sistema gastrointestinal y respiratorio y en el hígado.

Todas estas propiedades son debidas a distintos mecanismos de acción.

canSe ha demostrado que la Cúrcuma posee efectos antiinflamatorios, a través de la modulación del metabolismo de los eicosanoides.

Tiene capacidad inmunomoduladora, principalmente alterando el perfil de las citoquinas Thl de los linfocitos T helper, y actividad hipolipidémica, disminuyendo el colesterol, los triglicéridos y los fosfolípidos plasmáticos así como en las LDL.

Hay muchos estudios que demuestran la capacidad de la Cúrcuma para estabilizar membranas y para prevenir la peroxidación lipídica, un proceso fundamental en el establecimiento, la progresión y las complicaciones de muchas patologías como las enfermedades hepáticas, renales, cardiovasculares, neurodegenerativas, en la diabetes y en las cataratas.

Las últimas investigaciones sobre los efectos biológicos de los extractos de cúrcuma y de los curcuminoides están encaminados a estudiar su actividad anticancerosa, principalmente frente al cáncer de piel, colon y duodeno.

Pero no solamente su uso se ha centrado en estas dolencias, sino que es una buena aliada para los ataques de artritis, ya que nos ayuda a mitigar los efectos de esta dolencia debido a los efectos desinflamatorios, otro uso habitual que se le ha dado a la cúrcuma desde tiempos muy antiguos ha sido el de ser energizante, reconstituyente y desintoxicante por excelencia, sin duda toda una maravilla de la naturaleza y lo mejor de todo sin efectos secundarios.

Hemos analizado a fondo el tema de la Cúrcuma para saber los beneficios que nos brinda, hemos aprendido a consumirla en nuestros alimentos y sabemos que junto a la Pimienta Negra, el Kión o Jengibre y el Aceite de Ajonjolí, de oliva, Coco, Linaza o Ghee hacen un grupo curativo insuperable.

Es un potente antioxidante.

La cúrcuma neutraliza en el organismo el efecto de los radicales libres, principales responsables de la peroxidación de los lípidos celulares y del desencadenamiento de procesos que llevan a enfermedades graves. Otros estudios han establecido además que la cúrcuma protege el ADN celular de los daños que provocan los radicales libres de mejor forma incluso que las vitaminas A y E (hay investigadores que aseveran que la cúrcuma es un antioxidante 300 veces más potente que cualquiera de ambas vitaminas).

 Anti-inflamatorio por excelencia

Desde hace siglos las distintas medicinas herbarias tradicionales de los países asiáticos han considerado la cúrcuma un remedio eficaz para el tratamiento de la inflamación y el dolor provocados por la artritis, los problemas reumáticos y las dolencias respiratorias que cursan con inflamación como el asma bronquial.

A este respecto se cree que los principios activos de la cúrcuma pueden disminuir la inflamación reduciendo los niveles de histamina y, posiblemente, aumentando la producción de la cortisona natural en las glándulas suprarrenales sin producir irritación gástrica ni afectar al sistema nervioso central.

Previene la peroxidación lipídica.

La peroxidación lipídica es el proceso que termina llevando en buena medida a la aparición y progresión de las dolencias hepáticas, renales, cardiovasculares y neurodegenerativas así como a la diabetes y a las cataratas. Asimismo se ha comprobado que la curcumina protege de la aparición de cataratas originadas por peroxidación lipídica en el ojo.

Es hepatoprotectora.

Esta cualidad es, sin duda, una de las principales y más reconocidas propiedades de la cúrcuma. Y es que no sólo resulta beneficiosa en caso de problemas hepáticos o biliares sino que además favorece el buen funcionamiento del hígado protegiéndolo del estrés oxidativo provocado por los radicales libres y también de la acción de toxinas y parásitos.

Asimismo, esta especia disminuye los niveles de colesterol “malo”, ayuda a que la bilis sea más fluida y aumente su flujo y, en algunos casos, contribuye al tratamiento de las hepatitis A, B y C. Por otro lado, la curcumina induce la contracción de la vesícula biliar, previene la formación de piedras de colesterol en la bilis (al menos en ratones) y contribuye a la regresión de las ya formadas.

Mejora la salud gastrointestinal.

Otra de las indicaciones de la cúrcuma (reconocida incluso por la Organización Mundial de la Salud) es el tratamiento de la dispepsia, término amplio que incluye una serie de problemas digestivos como malestar estomacal, gases, distensión, eructos, pérdida de apetito y náusea.

Y es que diferentes estudios clínicos han logrado demostrar que la cúrcuma ayuda a evitar los gases estomacales, mejora la digestión, es un buen tónico para el estómago, estimula la producción de jugos gástricos, a dosis normales tiene actividad antiulcerosa (inhibe la producción de la interleucina-8, citocina proinflamatoria inducida por la bacteria helicobacter pylori) y protege la mucosa gastrointestinal.

Capacidad de protección que se extiende – como se constató en diferentes estudios – a la prevención de tumores de estómago y a la inhibición de la proliferación de células cancerosas en el colon.

Previene patologías cardiovasculares.

Así lo aseguran científicos -como los expertos del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de Granada (España)- quienes, tras varios estudios, establecerían que los componentes activos de esta especia mejoran la circulación sanguínea y previenen la formación de coágulos en la sangre al limitar la agregación plaquetaria.

Por lo que todo indica que podría ser útil para prevenir la arteriosclerosis, los infartos, los trombos, etc. Y además tiene efecto hipotensor.

Regula los niveles de grasas en el organismo.

La cúrcuma reduce los niveles en sangre del llamado colesterol “malo” y aumenta los del “bueno”. También reduce los niveles de triglicéridos y fosfolípidos.

Además se ha observado que bajo los efectos de la curcumina se produce una reducción similar de colesterol en hígado y riñón por una más rápida catabolización de ese lípido.

Y no se debe olvidar que esta especia logra inhibir la peroxidación lipídica y proteger los ácidos grasos poliinsaturados tan necesarios para el organismo de los radicales libres.

Tiene actividad inmunomoduladora.

Además de coadyuvar en casos de inmunodeficiencia se ha comprobado que provoca un incremento de la actividad fagocítica de los macrófagos.

Regula la menstruación.

Expertos de la Universidad de Filipinas han comprobado que el extracto del rizoma de la cúrcuma regula la menstruación y alivia los molestos síntomas premenstruales.

Ayuda a cicatrizar y revitalizar la piel.

También tiene utilidad, empleada de forma tópica, para revitalizar y mejorar el aspecto de la epidermis.

Y por si todo eso fuera poco ayuda a mantener las encías saludables, favorece la eliminación de toxinas, disminuye las lesiones renales que se producen en personas con diabetes y fortalece la energía total del cuerpo.

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