La magia de las auroras boreales en un iglú de vidrio

La magia de las auroras boreales

Creemos en que si tuviéramos que elegir el fenómeno más bello de la naturaleza, sería la aurora boreal; un espectáculo de luces y sonido (sí, sonido) lleno de hermosura y de mitología que lo convierten en único y mágico.

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Las auroras boreales se producen por la colisión de partículas solares con la magnetosfera, y es cuando ésta no puede acumular más energía, que se desborda tiñendo los cielos de los colores que producen ese fantástico fenómeno de la naturaleza y esas estampas irrepetibles.

Imaginad tener la oportunidad de ir a la Laponia finlandesa y, en una noche silenciosa, observar en un cielo estrellado todas esas luces verdosas y rosadas moviéndose de manera sinuosa.

¿y si además pudiéramos hacerlo desde la comodidad de una cama caliente en un iglú de vidrio?

Situados a orillas del lago Ranuanjärvi, en lo profundo de unos bosques nevados se encuentran los lujosos Artic Fox Igloos cuyas estructuras en forma de cúpula de cristal ofrecen estancias nocturnas con vistas del entorno, en un lugar donde es probable que se puedan avistar las increíbles auroras boreales.

Cada iglú está diseñado con una distribución que cuenta con un dormitorio para dos, una cocina, un baño e incluso una sauna privada.

A pesar de las temperaturas exteriores heladas, las paredes de vidrio actúan como aislante, evitando que la escarcha y la nieve permanezcan en la superficie de la cápsula; para proporcionar privacidad, la caseta de madera situada en la parte posterior alberga el baño y la sauna.

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Además de poder contemplar este maravilloso fenómeno atmosférico, los dueños de la propiedad también ofrecen una variedad de actividades al aire libre como safaris árticos o tours en motos de nieve.

Durante los meses más cálidos, podríais navegar en canoa en el lago que hay justo en frente de los iglús o, hacer un recorrido en bicicleta por los bosques de Ranua, donde incluso veríais zorros árticos u osos polares.

Una experiencia única en todos los sentidos.

No es inevitable pensar en la Ana de “Los Amantes del Círculo Polar” sentada en esa silla frente al lago Karjalohja, en Rovaniemi (Laponia) esperando una señal de su amado Otto, un mensaje que quizás él hubiera mandado en forma de fascinante aurora boreal.

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