Un uso mejor y más consciente de la tecnología

Martín Reynoso

El uso de la tecnología está modificando el funcionamiento de nuestros cerebros. Está en nosotros lograr que ese cambio nos favorezca o nos cause trastornos.

Esté online o no, mi mente espera ahora absorber información de la manera en la que la distribuye la Web:
en un flujo veloz de partículas. En el pasado fui un buzo en un mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie como un tipo sobre una moto acuática…”(Nicholas Carr, “Qué hace Internet con nuestros cerebros”)

Estoy con mi teléfono inteligente roto. Un problema inesperado me hace recurrir a mi viejito Blackberry, que no tiene el servicio de mails incluido y donde el facebook es apenas un anhelo inalcanzable.

Sin acceso a gmail ni facebook, los contactos de whatsapp apenas visibles y una pantalla que desalienta la navegación, apenas lo consulto.

Pero luego de un día de uso de mi vetusto celular, algo es evidente: mi mente está más fresca y menos asediada de información. Estoy más descansado…

No cabe duda, el teléfono inteligente ha agregado otro peso a nuestra mochila de hombres modernos: el de la sobre-información. Si estás conectado a las redes sociales y mantenés observancia de todo mensaje que llega, no pasás menos de 90 minutos en ese aparatito por día. Todo un tiempo y una porción de energía que el cerebro recluta para poder dar respuesta a las demandas de la web.

Como señala Nicholas Carr en nuestra introducción, el uso de la tecnología está modificando el funcionamiento de nuestro cerebro. A diferencia de la lectura profunda y meditativa que inspiraban los libros, nuestro cerebro ahora parece más dispuesto a lo inmediato, a lo fugaz y rimbombante de la información que nos llega. En un curso de médicos y psicólogos, por ejemplo, es posible preguntar cuándo leyeron por última vez un libro (sea científico o de ficción) y que más de la mitad no pueda recordarlo.

Si bien la tecnoadicción no se produce por la ingesta de químicos, Lynne D. Roberts (1996) describió algunos de los cambios fisiológicos y conductuales importantes que aparecen en estas personas, como la aceleración del pulso, incremento de la actividad cardíaca, estado de conciencia alterado durante largos períodos de tiempo, una total concentración en la pantalla y sueños repetitivos.

Daniel Goleman refiere que “Taiwán, Corea y otros países asiáticos consideran la adicción de los niños y los jóvenes a Internet como una crisis sanitaria nacional que los aísla” y que “en torno al 8% de los jugadores estadounidenses de entre 8 y 18 años parece satisfacer los criterios diagnósticos establecidos por la psiquiatría para diagnosticar la adicción”. Finaliza agregando que “la investigación cerebral realizada mientras juegan ha puesto de relieve la existencia de cambios en su sistema neuronal de recompensa semejantes a los que presentan los alcóholicos y los drogadictos”. Vemos la dimensión del problema en estas frases.

¿Cómo puedo darme cuenta que estoy haciendo un uso algo abusivo de la tecnología? Si te pasa lo que menciono a continuación, estás en problemas.

– Privación del sueño: la persona está conectada mucho tiempo a la red y por lo tanto no descansa como necesitaría.

– Descuido de otras actividades importantes, como el contacto con la familia y relaciones sociales.

– Quejas familiares o de amigos en relación al tiempo de uso de la red.

– Mucha atención puesta en el uso de la tecnología, pensar en ella incluso cuando no se está conectado.

– Fracasos en el intento de limitar el tiempo de conexión.

– Mentiras en relación al tiempo de uso de los artefactos (por ejemplo, videojuegos).

– Euforia y apego anómalo a la computadora.

Como conclusión digamos que la tecnología puede ser gloriosa cuando nos permite acceder y conectar nuestra info con el calendario y el correo, utilizar el GPS para ubicar una calle de la ciudad en el auto o descargar noticias relevantes del día en un momento. No se trata de demonizarla, sino de poder usarla mejor para no transformar a nuestro cerebro en un mero efector de movimientos reaccionarios. El uso consciente de la tecnología es un gran desafío de los tiempos modernos.

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