El mito de Hermes, el mensajero de los dioses.

El mito de Hermes nos cuenta sobre una de las deidades más importantes de la mitología griega. Fue considerado el mensajero de los dioses, no solo porque podía comunicarse con el mundo humano, sino también porque medió para resolver conflictos.

El mito de Hermes nos cuenta sobre una de las mitologías griegas más versátiles. Una de las deidades más activas e inquietas, fue considerado el protector de numerosas actividades, como el comercio, la astucia, las fronteras y los viajeros que las cruzan, así como ladrones y mentirosos, así como también guiando las almas de los muertos y el mensajero divino.

Está representado como un joven apuesto y atlético, con grandes habilidades para hablar y siempre juguetón. Lleva un sombrero y algunas veces tiene alas en sus sandalias, otras en sus pies. Por eso es capaz de moverse rápidamente.

Del mismo modo, el mito de Hermes dice que este joven siempre llevaba consigo el caduceo, una varita mágica con la que podía conciliar el sueño y los mortales comunes y llevar a las almas de estos últimos a la otra vida.

Hermes era el hijo de Zeus y la Pleiade Maia. Fue considerado jefe de sueños, guardián de las puertas y espía nocturno, pero al final fue consagrado mensajero de los dioses.

El mito de Hermes es en realidad una colección de muchos mitos, ya que, aunque no fue el protagonista principal, apareció en muchos de los episodios más relevantes de la mitología griega.

“La palabra no es solo la identidad del mensaje y del mensajero, es su ángel guardián”.
-Francisco Garzón Céspedes-

Mitología griega, Hermes
Mitología griega, Hermes

El mito de Hermes y la lira.

Cuenta el mito de que Hermes nació en una cueva en Monte Cilene, en Arcadia. Tenía solo unos días cuando escapó de su cuna y corrió por los campos. Después de una larga caminata, llegó a una pradera, donde su hermano Apolo pastaba los rebaños de bueyes y vacas. Hermes decidió robar los bueyes y llevarlos a una cueva.

Después de esconder su botín, regresó a casa. Sin embargo, antes de entrar, vio una tortuga y una idea se le ocurrió de inmediato. Mató a la tortuga y vació el caparazón alrededor del cual apretó una cadena de cuerdas de tripa. Así fue como él inventó la lira. Luego volvió a su cuna y se durmió.

Cuando Apolo se dio cuenta del robo, usó sus poderes divinos para encontrar al culpable. Entonces descubrió que era Hermes y lo acusó frente a Zeus. Maia, la madre de Hermes, trató de disculparlo, señalando que solo era un niño indefenso. Sin embargo, Zeus no se dejó mover y le pidió al niño que devolviera los bueyes.

Abrumado por la autoridad de su padre, Hermes fue a la cueva donde había escondido su botín y devolvió las vacas y los bueyes a Apolo. Estos, sin embargo, se sorprendieron por la lira.

Así, le propuso al dios alado que cambiara todo su ganado por el instrumento. Hermes aceptó y también recibió un palo, con el que construyó su arma favorita: el caduceo.

Hermes y la lira
Hermes y la lira

Las aventuras de Hermes

Hermes participó en numerosas aventuras. Uno de los más importantes ocurrió cuando su padre, un dios infie , fue sorprendido por su esposa Era, con su sacerdotisa.

Cuando Hera descubrió la historia de amor, Zeus intentó proteger a Io transformándolo en un ternero blanco. La esposa, sin embargo, siempre atenta, envió a Argos, un monstruo con mil ojos, para vigilarla, para que nadie se acercara a ella.

Zeus le dio a su hijo Hermes la tarea de liberar a su amante. El mensajero de los dioses cantó hermosas canciones de monstruos y luego lo entretuvo con sus historias y reflexiones. Así que logró conciliar el sueño y pudo cumplir la misión que le había sido encomendada por su padre.

El mito de Hermes también dice que este dios jugó un papel importante cuando le entregó las sandalias aladas a Perseo. Esta herramienta mágica fue decisiva para que el héroe derrotara a Medusa. Hermes también condujo el alma de Perseo a la entrada al inframundo, como era su costumbre.

Además, jugó un papel decisivo en el destino de los aqueos durante la Guerra de Troya. Él también, como su padre, fue víctima del amor varias veces y tuvo numerosos descendientes. Su hijo más famoso es Pan, dios de la naturaleza y los rebaños. La palabra hermenéutica , o arte de interpretar significados ocultos, deriva del nombre de esta divinidad que en la mitología romana tomó el nombre de Mercurio.

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