¿Tengo que perdonar para sanar?

El perdón es un paso difícil de tomar. El valor del perdón es incalculable tanto como el daño que puede provocar una o un grupo que busca de imponerlo, casi como una obligación.

Perdonar no es un desafío fácil, y se vuelve más complicado cuanto más cerca están las personas que nos han dañado. Hoy queremos profundizar un poco más en el tema para comprender si es necesario perdonar para sanar.

De hecho, en la medida en que podamos seguir estrategias o pautas, no existe un método universal para reparar las heridas. Ni los que nos causan, ni los que sufren los demás. Por otro lado, en el mismo contexto, encontramos dolor: a veces tan intenso que nos impide avanzar hacia el camino del perdón o la reconstrucción de nuestra piel.

Perdonar
Perdonar

¿Qué significa perdonar?

Si nos atenemos al significado más exacto de la palabra “perdonar”, este acto se define como ” no tener en cuenta el mal recibido de los demás, renunciar a las intenciones de venganza, castigo, etc”.

Si vamos más allá de la semántica, veremos que cada cultura concibe una forma diferente de perdón. Incluso cada individuo, incluso dependiendo de la etapa de la vida que está viviendo, puede atribuir diferentes significados al término.

Esta acción se asocia comúnmente con una forma de alivio para ambos lados; Incluso puede tomar una connotación terapéutica. Muchas de las personas que logran perdonar lo han definido como una liberación de una gran carga.

Perdonar para sanar, como una obligación

En algunas sociedades o grupos se proyecta la idea de que el perdón es una virtud y que, dadas sus cualidades, debería ser casi un deber. El hecho de que en algunos contextos se establezca una especie de imposición hacia el perdón, hace que los individuos lo rechacen, lo que dificulta su proceso natural. La falsa proyección al perdón termina convirtiéndose en un obstáculo para dar, recibir o lograr el perdón.

Si pensamos en situaciones que son difíciles de elaborar, como la violencia, podremos comprender mejor por qué puede ser tan difícil de perdonar. Cuando una víctima de violencia se siente obligada a perdonar, incluso puede sentirse culpable si no lo hace.

Por lo tanto, perdonar se convierte en un obstáculo para la curación, lo que lleva a la prolongación del dolor con el tiempo. Por lo tanto, debemos reconsiderar cuando el perdón es apropiado.

A veces el perdón está asociado con la acción de olvidar un error. Cuando nos esforzamos por esto, podemos causar más daños. Es por eso que hay quienes creen que el perdón va mucho más allá del olvido, que consiste en liberarse de una carga para no lastimarse, eliminar el rencor, pero recordar el error inmediatamente.

Perdonar para sanar, como una elección

Si, por el contrario, llegamos al perdón después de una elección sincera, aquí encontraremos curación, incluso en aquellas situaciones en las que nos parecería imposible.

¿Cómo hacerlo? El perdón debe ser visto como un acto de liberación, no solo de reconciliación. Podemos soltar el rencor o la ira, o expresarlos, sintiendo que perdonamos lo sucedido, pero lo visualizamos como una lección de vida. Si, por otro lado, lo vemos como un acto de reconciliación, será más complejo aplicarlo en cada situación.

Tenemos derecho a tomar el tiempo que sea necesario para perdonar, o incluso para sanar sin perdonar. La curación no necesariamente pasa por el perdón. La resiliencia, por ejemplo, nos ayuda a imponernos en situaciones que generan mucho dolor en nosotros.

Bueno, algunos libros pueden ayudarnos a trabajar en el perdón o comprender el significado de este término en profundidad. Un ejemplo son los Siete pasos hacia el perdón de Daniel Lumera, que nos muestran el auténtico sentido del perdón.

Cuando el perdón es insoportable, podemos dar un nuevo significado a nuestras experiencias, darle un sentido más saludable para nosotros. Al hacerlo, fomentamos el aprendizaje y nos mantenemos en sintonía con nosotros mismos, sin tener que forzar lo imposible.

En otras palabras, la curación mediante el perdón es un asunto que depende de cada individuo, dependiendo de la percepción que tengamos del perdón, las creencias asociadas con él en nuestra cultura y en la sociedad en la que vivimos, nuestro aprendizaje, etc. Si los escalones para subir nos llevan a nuestro bienestar, ¡adelante!

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