¿Corazón roto? simplemente expectativas sin cumplir

Una ruptura romántica y la sensación de un corazón roto es siempre causa de dolor, pero si este sentimiento se convierte en un sufrimiento enorme, probablemente se deba a expectativas incumplidas.

La mayoría de los seres humanos se enfrentan al final de un amor al menos una vez en la vida. Esta situación siempre difícil parece complicarse aún más para unos que para otros. Y esto se debe a que cuando una persona afirma tener el corazón roto, experimenta este mismo sentimiento. Un dolor punzante y paralizante.

Solo expectativas incumplidas

Podemos caer en el error de pensar que estas personas tenían sentimientos muy fuertes y profundos por la pareja o que son débiles. En la base del sufrimiento, en realidad, no hay amor ilimitado ni fragilidad personal; más simplemente, se trata de expectativas incumplidas.

Expectativas incumplidas
Expectativas incumplidas

¿Corazón partido?

Literalmente no tenemos el corazón roto, esto está claro, ya que es fisiológicamente imposible. Pero nunca sucedió ni siquiera en un sentido metafórico. Quizás en algún momento sentimos como si hubiéramos entregado nuestro corazón en manos de una persona que lo maltrató, lo destruyó. En realidad, sin embargo, aunque sea difícil admitirlo, nosotros mismos nos hemos infligido este dolor.

El amor no destruye, no se desgasta, incluso cuando se acaba. Cuando realmente amamos a alguien, de una manera pura y sana, el sufrimiento es diferente, ya que está libre de cualquier adicción; no tenemos que poner nuestra felicidad en manos de otra persona ni esperar que nuestra pareja llene nuestros vacíos.

Amor maduro

Por supuesto, siempre tenemos expectativas y, en cierto sentido, son necesarias. Esperamos respeto, apoyo y sinceridad de nuestro socio. A pesar de esto, el amor maduro comprende que todos son responsables de su propio bienestarY esta responsabilidad también incluye saber distanciarnos de quienes no nos tratan de la forma correcta, sin dejar que entren en juego la humillación, la traición o la decepción.

Por lo general, culpamos a la otra persona de estas situaciones, pero la verdad es que nos lastimamos al continuar con la relación. El amor no duele, es el ego lo que duele. Duele aferrarse, someterse, desnudarse totalmente y dejar de lado el amor propio en nombre del amor en pareja.

A nadie le ha roto el corazón por demasiado amor, porque aquellos que aman de verdad nunca podrían sentirse tan devastados por la actitud o conducta de otra persona. Sería capaz de comprender y aceptar que las acciones de los demás no están en sus propias manos, sino también que sus acciones dependen de él mismo.

Como resultado, protegería su propia seguridad y se alejaría de la situación poco a poco. Con dolor, claro, pero sin sufrir de forma extrema.

No eres débil

Si eres parte del gran grupo de personas que en algún momento de su vida pensaron que tenían el corazón roto, no te sientas culpable. No eres débil porque hayas experimentado ese sentimiento. No eres más débil que los demás, ni la persona en cuestión era particularmente especial. No fue demasiado para ti, ni fuiste demasiado poco para ella. La angustia agonizante que puedes haber experimentado es atribuible solo a expectativas decepcionadas.

Cuando tenemos una relación de pareja, comenzamos a planificar un futuro con la otra persona. Hacemos planes, establecemos metas y visualizamos metas a alcanzar juntos. Confiamos en que el proyecto de vida que compartimos tendrá un final feliz.

Sin embargo, como todos sabemos, la vida es cambiante y no se puede controlar; las cosas no siempre salen según lo planeado. Y si no podemos contar con una buena elasticidad mental, una adaptabilidad adecuada y una autoestima sólida en ese momento, nuestra caída puede ser ruinosa.

Por lo general, las personas con mayor probabilidad de tener que afrontar un duelo complejo o patológico tras una ruptura son figuras excesivamente rígidas, que necesitan certezas y tenerlo todo bajo control. Son los que temen al cambio.

Aprende a gestionar tus expectativas
Aprende a gestionar tus expectativas

Aprenda a gestionar tus expectativas

Está bien compartir sueños y planes con tu pareja, pero no tenemos que dejar que nuestra estabilidad psicológica y emocional dependa de ello. Debemos estar preparados para afrontar los cambios sin pensar que nuestro mundo se está desmoronando; para ello, debemos trabajar en nosotros mismos y en nuestra autoestima, así como en nuestra flexibilidad.

Si crees que alguien te ha roto el corazón, rastrea los verdaderos orígenes de este sentimiento y recuerda que depende de ti empezar a amar de una manera más saludable. Empieza a amarte a ti mismo incondicionalmente. El cambio puede dar miedo, pero cuando nada es seguro, todo es posible.

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