“El amor no es para mí”: 7 razones por las que te sientes así

Valeria Sabater

Puede que hayas llegado a un punto en el que te digas aquello de que el amor no es para ti, que ya no estás para perder el tiempo. Si te sientes identificado, te explicamos las causas que hay detrás.

Si hay algo que buscamos, son relaciones de pareja felices y duraderas. Quien más y quien menos sueña con encontrar esa persona especial que satisfaga sus expectativas, que se convierta en un compañero de vida y en esa alma única capaz de ser aliada y refugio a la vez. Sin embargo, son muchos los que, llegados un momento, se dicen aquello de «no, el amor no es para mí».

Y lo hacen porque acumulan una decepción tras otra. Porque procesan cada ruptura como un fracaso, como un desengaño, una estafa emocional que deja mella y que no apetece volver a experimentar de nuevo. Las desilusiones en materia afectiva son algo recurrente, pero abundan las personas que las procesan de manera más complicada.

Cerrar las puertas al amor es una elección como cualquier otra. Cada quien es libre de tomar las decisiones que considere adecuadas en su propio devenir. Sin embargo, siempre resulta algo desesperanzador negarse la oportunidad de amar y de ser amado. Porque en ocasiones, en el lugar menos pensado y en la situación más inesperada, surge esa persona por la que sí valdría la pena dejar caer las defensas y las barricadas…

Si hay algo que tememos en el amor es ser heridos, esto explica por qué muchas personas adoptan una actitud defensiva ante las relaciones de pareja.

¿Por qué hay personas que se dicen aquello de “el amor no es para mí”?

Podríamos decir que en el universo del amor hay diversos tipos de habitantes. Están quienes se enamoran con facilidad, esos que apuestan por encontrar a esa figura ideal y soñada. Y, por otro lado, abundan quienes simplemente no esperan nada, pero no se cierran a lo que venga. Es decir, son los que no buscan, pero se permiten encontrar.

Si llega esa figura especial, bienvenida sea. Si no es así, uno se limita a vivir su existencia de manera plena. Por otro lado, cada vez es más frecuente encontrarnos con hombres y mujeres que nos dicen aquello de “el amor no es para mí”. Son personalidades que arrastran tras de sí historias y narrativas mentales y pasados que bien merecen un análisis.

Hay traumas de infancia que pueden determinar muchas de las problemáticas existentes en las relaciones afectivas-

1. Personas a las que han lastimado y cierran las puertas de su corazón

Si hiciéramos una encuesta a gran escala, hay algo que quedaría en evidencia. Casi el 80 % de las personas han sufrido daños en alguna de sus relaciones afectivas. Los abandonos, las traiciones, los engaños e incluso el ghosting son fenómenos frecuentes.

Ahora bien, hay personalidades que manejan de forma más compleja las decepciones y los daños sufridos en una relación de pareja. Arrastran consigo duelos congelados, heridas que se cierran con el dolor dentro y que no dejan vivir. Eso provoca que sean más susceptibles y que desconfíen del amor; hasta el punto de no querer iniciar ninguna otra relación.

2. Traumas de infancia: cuando el ayer determina el amor presente

Haber sufrido abusos, falta de afecto, abandono o muerte de algún progenitor son causas de muchos traumas infantiles. Y en efecto, dichas vivencias pueden determinar las dinámicas relacionales posteriores. De este modo, un estudio de la Universidad de Quebec destaca esto mismo.

Los efectos nocivos y no abordados del trauma interpersonal infantil afectan al funcionamiento de la pareja. Tanto es así, que muchas personas se acaban diciendo en un momento dado aquello de “el amor no es para mí”.

3. Altas expectativas de cómo debe ser una pareja (el ideal imposible)

Son muchos los que, a pesar de no creer en el príncipe azul ni en la princesa de cuento, aguardan a alguien excepcional. Alguien que les estimule intelectualmente, alguien con quien poner metas a la vida, con quien todo sea armonía y desafíos, intimidad y risas, confianza y complicidades sin igual.

Tienen tan claro la persona que quieren, que idealizan a esa figura y la sitúan en una cima tan elevada que nadie encaja en ese patrón tan perfecto…

4. Alérgicos a los compromisos

Todos conocemos a alguien que nos insiste en eso de que “el amor no es para mí”, pero lo cierto es que hay una razón más profunda. No quieren comprometerse. No les van las relaciones estables, no quieren un para siempre, un vivamos juntos y aún menos despertar cada día con la misma persona.

Los alérgicos a los compromisos serios prefieren relaciones de quita y pon, de usar y cambiar; nada que les cambie demasiado su estilo de vida.

Hay quien cierra las puertas al amor porque sus prioridades son otras y valoran más su independencia.

5. Arrastrar un exceso de miedos

Hay personas que, como el titán Atlas, llevan sobre sí un peso indescriptible. Aunque, en este caso, dicha carga no es la del mundo, sino la de la esfera de los miedos. Ninguna relación puede ser plena y feliz si se arrastran los más variados temores.

Miedo a no ser amado, a no gustar, a no ser suficiente para el otro, temor a ser abandonado, a ser heridos de nuevo, a que los errores de relaciones pasadas vuelvan a repetirse… Amar requiere valentía y madurez personal. Sin esas dimensiones, ninguna relación será viable.

Son muchas las personas que temen perderse en una relación, dejar de ser ellas mismas y que su identidad quede diluida con la de la otra persona.

6. El amor no correspondido

Parece el argumento de una película de sobremesa, pero sucede más de lo que pensamos. Son muchos los que tienen en el habitáculo de su corazón a una sola persona, a alguien que les ha rechazado en numerosas ocasiones. El hecho de no poder estar con quien desean hace que no deseen estar con nadie más.

“O tú o nadie” es una visión algo dramática que provoca que más de uno cierre las puertas del amor. Esa actitud obsesiva, y hasta trágica, en la que se idealiza a quien no se puede tener es origen también de muchos sufrimientos.

7. Los que ya no tienen interés en el amor

Nos puede parecer una anomalía y un fenómeno paranormal, pero a día de hoy es común encontrar a quien no tienen interés en esta materia. La causa no está tanto en un exceso de decepciones, sino más bien en un cambio de intereses. Son los que valoran mucho más su independencia, su propio plan de vida (a menudo improvisado) sin ataduras, que tener una nueva relación de pareja.

Para concluir, cada uno es libre de transitar por el complejo territorio del amor como desee, de la manera que crea oportuna. En soledad o en compañía. No obstante, no menospreciemos el hecho de que, a veces, vale la pena soltar barricadas y vivir una buena historia de amor; tenga la duración que tenga…

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